Questão 15 - PUC- RJ 2013/1
Al mundo le sobran 15 millones de toneladas de peso
Un estudio alerta del incremento del
consumo de comida por la obesidad.
[1] Sobre una báscula, la humanidad pesaría 287
millones de toneladas, de las que 15 millones son
de sobrepeso. Lo afirma un estudio de la Escuela de
Higiene y Medicina Tropical de Londres. Es como si
[5] hubiera 242 millones de personas más en el mundo,
anota el texto. Y también hay que alimentarlas.
La obesidad es una epidemia y el quinto factor de
muerte en el mundo, según la Organización Mundial
de la Salud. Los kilos de más son una cuestión de
[10] salud, pero también social, dicen los investigadores.
Las personas con sobrepeso necesitan más cantidad
de energía para moverse. Eso significa más comida.
“Todo el arroz, los cereales o la carne que EE UU
emplea en alimentar su gordura podría sustentar
[15] a 22 millones de personas al día”, explica David
Prieto-Merino, coautor del estudio junto a otros cinco
expertos.
El dato en todo el mundo asciende a 111
millones de personas que podrían comer de lo que
[20] ahora consumen de más los adultos con un índice de
masa corporal superior a 25, para mantener (que no
aumentar) su sobrepeso.
La investigación muestra que ese peso extra no
está uniformemente repartido. Los países ricos son
[25] los más gordos, mientras que los pobres tienen serias
dificultades para cubrir sus necesidades nutricionales.
Según sus cálculos, 12 norteamericanos adultos
pesan una tonelada (81 kilogramos de media),
mientras que harían falta 17 asiáticos para llegar a
[30] esa cantidad (59 kilos).
“La lucha contra la gordura puede ser crucial
para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad
ecológica”, escriben los autores. Tanto como el
crecimiento poblacional, añaden. El pasado octubre
[35] la cantidad de habitantes sobre el planeta alcanzó los
7.000 millones. La ONU estima que en 2050 habrá
2.300 millones más. Lo que ha avivado el debate de
si habrá recursos suficientes para sustentar a tanta
gente.
[40] El sobrepeso incrementa la demanda de
alimentos. Si todo el mundo pesara lo mismo que
la media norteamericana (81 kilos), sería como si
hubiera 500 millones de personas más sobre la
tierra en términos de consumo de comestibles. Y
[45] esa parece ser la tendencia. “Nuestro cuerpo está
genéticamente programado para comer todo lo que
podamos. Pero, con los avances tecnológicos, ahora
no gastamos esa energía”, dice Prieto-Merino.
El experto añade: “Si dejáramos de consumir
[50] más de lo que necesitamos, esa comida podría
ir a países donde no se cubren las necesidades
alimenticias”. “La producción mundial de alimentos
daría para comer a toda la población, pero el acceso
es desigual”, añade Amador Gómez, director técnico
[55] de Acción Contra el Hambre. “Es un contrasentido
que una parte del mundo se muera de sobrepeso y
otra de desnutrición”, zanja.
Pero la solución no es fácil. “Haría falta una
adaptación muy fuerte para vencer nuestra tendencia
[60] genética a comer todo lo que disponemos”, explica
Prieto-Merino. Por eso propone un estilo de vida
más activo, para quemar energía. Para Gómez, “la
estrategia de fondo es la erradicación de la pobreza”,
que mejoraría la posibilidad de acceso a los alimentos
[65] de las naciones que ahora no pueden competir en el
mercado. “Si producimos demasiado lo tiramos antes
que mandarlo a países pobres para que no bajen
los precios. Es la perversión total”, denuncia Prieto-
Merino.
[70] Un informe del Parlamento Europeo el pasado
febrero confirma que el derroche de comida es una
realidad: los europeos desperdiciamos 89 millones de
toneladas al año de productos que serían comestibles.
Los países ricos estamos más gordos y
[75] desperdiciamos más. El crecimiento descontrolado
de la población es más propio de los países pobres.
Todo amenaza la sostenibilidad del planeta. Por eso
la comunidad científica ha querido llevar este tema
a la Cumbre de Río+20. En un documento rubricado
[80] por Global Network of Science Academies (IAP), se
alerta por primera vez de los riesgos del consumo
voraz en el primer mundo y de la falta de control
demográfico, sobre todo en las naciones en vías de
desarrollo.
Alejandra Agudo. El País. Madrid, 22 jun. 2012.
En “Es un contrasentido…” (línea 55) NO podemos substituir esa expresión por
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