Questão 19 - UPF Inverno 2025
El ejercicio entrena el cerebro: el papel de la actividad física en la reserva cognitiva
[1] Cada vez son más los estudios que nos muestran el papel del ejercicio físico, no solo como protector de la salud, sino como
protector frente al deterioro cognitivo

Una mujer se sienta en el suelo y estira su cuerpo hacia los dedos
de los pies. CATHERINE FALLS COMMERCIAL (GETTY
IMAGES)
MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ RUANO
24 MAR 2025
El papel del ejercicio en la mejora de la salud y la calidad de vida ha sido ampliamente estudiado y demostrado en la evidencia
científica. Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con casos llamativos que nos muestran cómo el ejercicio no sólo entrena
[5] el cuerpo, sino que también entrena el cerebro. Harriette Thompson, ha sido la persona de mayor edad en completar la maratón
de San Diego con 92 años, su actividad física a través del ejercicio y su profesión como pianista le permitió tener un cerebro ágil
y protegido ante el deterioro cognitivo. Otro caso llamativo es el de Johanna Quaas que con 90 años muestra su flexibilidad y
fuerza en el desempeño de habilidades gimnásticas, aunque lo que más destaca es su agudeza mental.
En la actualidad nos enfrentamos a dos enfermedades neurodegenerativas con un elevado impacto en las funciones cognitivas,
[10] la demencia y el Alzheimer, en ambos casos aceleran los procesos de envejecimiento progresivo que afectan a situaciones de
la vida cotidiana. Sin embargo, cada vez son más los estudios que nos muestran el papel del ejercicio físico, no solo como
protector de la salud, sino como protector frente al deterioro cognitivo. En este sentido, aparece el término reserva cognitiva.
Haciendo una analogía es como si nuestro cerebro fuera un vaso. Cada persona nace con un vaso de diferente capacidad, y
este se va llenando a lo largo de la vida en función de la educación, los aprendizajes, las lecturas, los procesos lógico
[15] matemáticos, las relaciones sociales, las emociones, los hábitos higiénicos y nutricionales, así como el ejercicio físico. Según
envejecemos ese vaso se va vaciando, teniendo una mayor pérdida si además padecemos alguna enfermedad
neurodegenerativa. Si el vaso no se ha llenado adecuadamente a lo largo de la vida, la pérdida es más sustancial, notándose
rápidamente los efectos del deterioro cognitivo. Por el contrario, si el vaso se ha llenado debido a un estilo de vida saludable y
activo, el envejecimiento no tendrá tanto impacto a nivel cognitivo.
[20] La importancia de la reserva cognitiva radica en la capacidad del cerebro para resistir el envejecimiento y los daños asociados,
así como adaptarse a los cambios que conlleva, esta capacidad permite explicar por qué algunas personas pueden tolerar mejor
una alta carga de patología cerebral presentando menos síntomas clínicos de demencia.
El papel del ejercicio físico no se limita a estos efectos beneficiosos, sino que también tiene efectos directos en la morfología
del cerebro. Aumenta el volumen del hipocampo, región cerebral que juega un papel clave en la memoria y el aprendizaje.
[25] También incrementa el volumen de la sustancia gris, mejorando la conectividad entre las regiones cerebrales y el rendimiento
cognitivo en la vejez. Además, el ejercicio físico produce una mejora de las funciones ejecutivas como la planificación y toma de
decisiones, así como la memoria de trabajo a la hora de procesar la información.
En la población actual, el Alzheimer y otras formas de demencia son un problema creciente de salud pública. Estudios recientes,
han estimado que una reducción del 25% en la inactividad física en la población podría prevenir hasta 230.000 casos de
[30] Alzheimer en Estados Unidos. Además, estudios longitudinales han demostrado que los adultos mayores que realizan actividad
física con regularidad tienen un 20% menos de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia en comparación con aquellos
que llevan una vida sedentaria, así como presentan una reducción en los síntomas depresivos asociados al envejecimiento.
Por todo ello, la evidencia científica es clara en cuanto a la importancia de la actividad física en la salud del cerebro. Promover
estilos de vida activos desde edades tempranas y mantener hábitos de ejercicio durante la vejez puede ser clave para garantizar
[35] una mejor calidad de vida y un envejecimiento saludable. Haruki Murakami, en su libro De qué hablo cuando hablo de correr,
describe cómo la disciplina de correr maratones le ha permitido mantener la disciplina mental, la concentración, reduciendo el
deterioro cognitivo. No todos podemos correr maratones, de modo que para promover este entrenamiento del cerebro, el
ejercicio cardiovascular como caminar 30 minutos al día o realizar actividades que impliquen la resistencia aeróbica (nadar,
correr o montar en bicicleta) son de especial ayuda en la vejez. Asimismo, el entrenamiento de fuerza con resistencias y
[40] autocargas, ejercicios de coordinación y equilibrio como yoga, pilates o danza, actividades que impliquen entrenamientos
cognitivo y físico como caminar mientras se resuelven cálculos mentales, y actividades en grupo o al aire libre son
fundamentales en el llenado de la reserva cognitiva.
Como decía el artista del Renacimiento, Leonardo da Vinci, “el movimiento es la causa de toda la vida”. Por eso caminaba largas
distancias, montaba a caballo y nadaba para mantener la mente aguda. No hagamos que la ausencia de ejercicio aumente
[45] nuestro envejecimiento, mantengámonos en movimiento para que no pare la bomba de agua que rellena nuestra reserva
cognitiva.
Disponible en https://elpais.com/salud-y-bienestar/enformate/2025-03-24/el-ejercicio-entrena-el-cerebro-el-papel-de-la-actividad-fisica-en-la-reserva-cognitiva.html
¿Cuál el sentido de “sino” en el enunciado: “sino que también entrena el cerebro” (línea 5)?
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