Questões de Espanhol
11.733 Questões
Questão 12 6131637
UEA - SIS 3° Etapa 2021Leia o texto para responder a questão.
Vacunas
Las vacunas se utilizan para reforzar el sistema inmunitario y prevenir enfermedades graves y potencialmente mortales. Las vacunas ayudan a proteger contra muchas enfermedades que solían ser mucho más comunes. Los ejemplos incluyen tétanos, difteria, paperas y sarampión. Muchas de estas infecciones pueden causar enfermedades serias o potencialmente mortales y pueden llevar a discapacidades de por vida. Gracias a las vacunas, muchas de estas enfermedades ahora son poco frecuentes.
A algunas personas les preocupa que las vacunas no sean seguras. Estas personas pueden solicitarle al proveedor de atención médica que espere o, incluso, pueden optar por no aplicarlas. Sin embargo, los beneficios de las vacunas superan con creces los riesgos.
Las vacunas, como la del sarampión y la rubéola, contienen virus vivos pero debilitados. A menos que el sistema inmunitario de una persona esté débil, es poco probable que la vacuna le produzca la infección. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados no deben recibir estas vacunas de virus vivos.
Las reacciones alérgicas son poco frecuentes y normalmente son a algún componente de la vacuna.
(https://medlineplus.gov, 2008. Adaptado.)
De acuerdo con el segundo párrafo del texto:
Questão 5 6084805
ENEM 1° Dia (Prova Azul) 2021
A charge evoca uma situação de assombro frente a uma realidade que assola as sociedades contemporâneas.
Seu efeito humorístico reside na critica diante do(a)
Questão 4 6084763
ENEM 1° Dia (Prova Azul) 2021En el suelo, apoyado en el mostrador, se acurrucaba, inmóvil como una cosa, un hombre muy viejo. Los muchos afios lo habian reducido y pulido como las aguas a una piedra o las generaciones de los hombres a una sentencia. Era oscuro, chico y reseco, y eslaba como fuera del tiempo, en una eternidad.
BORGES. J. L. Artifícios. Madri. Alianza Cien, 1995.
No âmbito literário, são mobilizados diferentes recursos que visam à expressividade.
No texto, a analogia estabelecida pela expressão “como las aguas à una piedra” tem a função de
Questão 6 5951482
PUC-RS Verão 2021TEXTO

La expresión “sin embargo” (Héroe falso) establece, en el texto, una relación de
Questão 14 5935307
PUC- RJ 2021HUIR AL LUGAR DEL QUE HUISTE.
¿UN NUEVO ORDEN MIGRATORIO?
En la era de la inmovilidad, el estigma más obvio lo carga el que se mueve. El migrante es la encarnación del movimiento, de todo eso que nos dicen que ahora no se puede hacer. Su protección debería ser más urgente que nunca en plena crisis sanitaria, pero ya hay indicios de que perderán más derechos. Es el estigma duplicado: ser extranjero fuera y en casa.
El refugio se ha urbanizado: dos de cada tres desplazados internos, por ejemplo, viven en zonas urbanas o semiurbanas. Justo donde el coronavirus está haciendo más daño: en las ciudades.
En un mundo de confinamientos por la pandemia, muchos de los que migran están a la vez dentro y fuera del sistema: bajo estado de excepción según el país, pero sin documentos o protección. Esta es la paradoja más inmediata sobre la que se construye el nuevo atlas de las migraciones: personas señaladas, sujetas a la discriminación y al castigo del Estado, a la vez que invisibles para el sistema en cuanto a sus derechos.
Por eso en países como España —donde hay un gobierno que se define como progresista— hay organizaciones que están pidiendo una regularización de todas las personas migrantes y refugiadas, de momento sin éxito.
Los migrantes llevan a cabo tareas esenciales en muchos países —resignificadas durante la pandemia, porque no se pueden hacer mediante teletrabajo—, como el cuidado de los mayores, la limpieza o el trabajo en el campo, a veces de forma irregular. Para algunos gobiernos no ha bastado el criterio humanitario para protegerlos, regularizarlos o que trabajen de forma legal en medio de una pandemia. Tampoco se ha resuelto el acceso a la salud pública.
La erosión del derecho al asilo está en marcha. Los movimientos de población están bajo sospecha. Hay que articular una respuesta política: más formas legales de migrar para desactivar rutas de la muerte como la del mar Mediterráneo, acceso a la salud y al trabajo, más imaginación en la protección internacional —no solo confiar en el asilo, sino en visados y otras fórmulas— y más reasentamientos en Occidente de personas refugiadas, la mayoría de las cuales está en países pobres. En la era del miedo sanitario, estas ideas deben lograr una nueva vigencia.
Todo esto, quizá, puede ser revertido: pensando que quien se mueve tiene que estar integrado en la salud pública, al margen de los motivos de su huida. O pensando que cruzar mares y muros no es seguro para nadie, ahora que la seguridad está en boca de todos: que se puede hacer de forma legal y ordenada. Quien no se sienta conmovido por el factor humano puede recurrir al planteamiento egoísta: proteger a estas personas es proteger a todos.
La ansiedad identitaria —los inmigrantes borrarán nuestra cultura— y la económica —los inmigrantes nos robarán el trabajo— han sido explotadas por el poder hasta el cansancio durante décadas. La salud tiene otra categoría: no es ansiedad, es miedo, más inflamable y manipulable. ¿Qué haremos con ese miedo? Quién sabe. El nuevo orden migratorio —o desorden migratorio— nacerá de esa gestión emocional.
Texto adaptado, de Agus Morales, publicado en The New York Time, el 19/06/2020.
El pronombre los en “Para algunos gobiernos no ha bastado el criterio humanitario para protegerlos…” (párrafo 5) ser refiere a
Questão 13 5935298
PUC- RJ 2021HUIR AL LUGAR DEL QUE HUISTE.
¿UN NUEVO ORDEN MIGRATORIO?
En la era de la inmovilidad, el estigma más obvio lo carga el que se mueve. El migrante es la encarnación del movimiento, de todo eso que nos dicen que ahora no se puede hacer. Su protección debería ser más urgente que nunca en plena crisis sanitaria, pero ya hay indicios de que perderán más derechos. Es el estigma duplicado: ser extranjero fuera y en casa.
El refugio se ha urbanizado: dos de cada tres desplazados internos, por ejemplo, viven en zonas urbanas o semiurbanas. Justo donde el coronavirus está haciendo más daño: en las ciudades.
En un mundo de confinamientos por la pandemia, muchos de los que migran están a la vez dentro y fuera del sistema: bajo estado de excepción según el país, pero sin documentos o protección. Esta es la paradoja más inmediata sobre la que se construye el nuevo atlas de las migraciones: personas señaladas, sujetas a la discriminación y al castigo del Estado, a la vez que invisibles para el sistema en cuanto a sus derechos.
Por eso en países como España —donde hay un gobierno que se define como progresista— hay organizaciones que están pidiendo una regularización de todas las personas migrantes y refugiadas, de momento sin éxito.
Los migrantes llevan a cabo tareas esenciales en muchos países —resignificadas durante la pandemia, porque no se pueden hacer mediante teletrabajo—, como el cuidado de los mayores, la limpieza o el trabajo en el campo, a veces de forma irregular. Para algunos gobiernos no ha bastado el criterio humanitario para protegerlos, regularizarlos o que trabajen de forma legal en medio de una pandemia. Tampoco se ha resuelto el acceso a la salud pública.
La erosión del derecho al asilo está en marcha. Los movimientos de población están bajo sospecha. Hay que articular una respuesta política: más formas legales de migrar para desactivar rutas de la muerte como la del mar Mediterráneo, acceso a la salud y al trabajo, más imaginación en la protección internacional —no solo confiar en el asilo, sino en visados y otras fórmulas— y más reasentamientos en Occidente de personas refugiadas, la mayoría de las cuales está en países pobres. En la era del miedo sanitario, estas ideas deben lograr una nueva vigencia.
Todo esto, quizá, puede ser revertido: pensando que quien se mueve tiene que estar integrado en la salud pública, al margen de los motivos de su huida. O pensando que cruzar mares y muros no es seguro para nadie, ahora que la seguridad está en boca de todos: que se puede hacer de forma legal y ordenada. Quien no se sienta conmovido por el factor humano puede recurrir al planteamiento egoísta: proteger a estas personas es proteger a todos.
La ansiedad identitaria —los inmigrantes borrarán nuestra cultura— y la económica —los inmigrantes nos robarán el trabajo— han sido explotadas por el poder hasta el cansancio durante décadas. La salud tiene otra categoría: no es ansiedad, es miedo, más inflamable y manipulable. ¿Qué haremos con ese miedo? Quién sabe. El nuevo orden migratorio —o desorden migratorio— nacerá de esa gestión emocional.
Texto adaptado, de Agus Morales, publicado en The New York Time, el 19/06/2020.
En el texto, la expresión destacada en “Los migrantes llevan a cabo tareas esenciales…” (párrafo 5) se puede reemplazar por
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