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Questão 77 111455
UFPR 2016La vida artificial ya está aquí
Científicos de varias universidades norteamericanas y europeas han logrado “el monte Everest de la biología sintética”, como dicen los editores de Science: el primer cromosoma eucariótico fabricado en el laboratorio. Se trata de un cromosoma de levadura, el hongo que se usa para hacer cerveza, pan, biocombustible y la mitad de la investigación sobre los organismos eucariotas, como nosotros. La capacidad de introducirle un cromosoma sintético a ese organismo permitirá mejorar todo lo anterior, como hacer biocombustibles más sostenibles para el entorno o diseñar nuevos antibióticos, además de un nuevo continente de investigación sobre la pregunta del millón: cómo construir el genoma entero de un organismo superior. La reconstrucción de un neandertal, por ejemplo, sería imposible sin este paso esencial.
La biología sintética es una disciplina emergente que trata no ya de modificar organismos, sino de diseñarlos a partir de principios básicos. En los últimos cinco años ha logrado avances espectaculares, como la síntesis artificial del genoma completo de una bacteria y varios virus. Pero esta es la primera vez que consigue fabricar un cromosoma completo y funcional de un organismo superior, o eucariota (una célula buena, en griego, la que forma los humanos). El consorcio liderado por Srinivasan Chandrasegaran, del Departamento de Ciencias de la Salud Ambiental de la Universidad Johns Hopkins, con la colaboración de Jef Boeke, presenta su rompedor resultado en la revista Science.
“Nuestra investigación mueve la aguja de la biología sintética desde la teoría hasta la realidad”, dice Boeke, uno de los pioneros de este campo. “Este trabajo representa el mayor paso que se ha dado hasta la fecha en el esfuerzo internacional para construir el genoma completo de una levadura sintética”. […]
Echando la vista más hacia el futuro, cabe especular sobre la resurrección de especies extintas como el mamut o el neandertal, cuyos genomas ya han sido secuenciados a partir de sus restos fósiles. Si estos proyectos llegan a abordarse alguna vez, tendrán que basarse en una técnica similar a la que Boeke y sus colegas acaban de poner a punto para este engañosamente simple hongo que tan servicial ha resultado a la especie humana desde los albores del neolítico.
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El texto La vida artificial ya está aquí tiene como objetivo principal:
Questão 76 111453
UFPR 2016En todo artefacto delicado, resistente y complejo, como la ciudad, hay también un potencial de desorden, encarnizado en desmentir el ideal de sistema integrado que contradicen la intemperie, los espacios abiertos, las calles, las vías de transporte y, sobre todo, la competencia por ocupar materialmente los edificios y la tierra. Sólo una tipología, la del shopping center, resiste al principio diabólico del desorden, exorcizado por la perfecta adecuación entre finalidad y disposición del espacio.
El orden del mercado es mil veces más eficaz que el orden público: de donde la dinámica de la mercancía es más fuerte que el Estado. Ir de compras se ha convertido en el ingrediente principal de cualquier sustancia urbana. El cambio es colosal. La ciudad solía ser gratis; ahora hay que pagar por ella.
El shopping center asegura algunos de los requisitos que se exigen de una ciudad: orden, claridad, limpieza, seguridad, y que no están garantizados en las ciudades de los países pobres o sólo se obtienen parcialmente fuera de los enclaves del capitalismo globalizado. El shopping da la ilusión de independizarse de la ciudad y del clima: la luz es inalterable y los olores son siempre los mismos. Frente al relativo azar de lo que podría suceder en la calle, el shopping repite sus ritmos detrás de sus superficies glaseadas. Los que defienden esa forma con que el mercado influyó sobre la urbanística de muchas ciudades se apoyan precisamente en razones de uso regulado y normalizado: en el shopping los viejos y los adolescentes pueden pasear seguros, hay servicios al alcance de todo el mundo, es muy difícil robar o ser robado, y lo que se da para ver es lo que todos quieren mirar.
A diferencia de la calle y de los llamados centros comerciales al aire libre, sobre los cuales no hay control de la puesta en escena ni del diseño, en el shopping nada es casual. Los visitantes se desplazan en una atmósfera artificial como los peces domésticos en sus recipientes oxigenados, decorados con plantas marinas.
Última invención urbana del mercado, el shopping llegó en el momento en que se creyó que la ciudad se volvía insegura o, mejor dicho, en que la inseguridad se convirtió en una preocupación central. La forma de enfrentar los cambios que sucedieron en todas las ciudades del mundo, el mercado ofreció su creación: el shopping.
SARLO, Beatriz. La ciudad vista: Mercancías y cultura urbana. Buenos Aires: Siglo XXI, 2009. Texto adaptado.
En el momento en que el shopping center fue creado había:
Questão 75 111452
UFPR 2016En todo artefacto delicado, resistente y complejo, como la ciudad, hay también un potencial de desorden, encarnizado en desmentir el ideal de sistema integrado que contradicen la intemperie, los espacios abiertos, las calles, las vías de transporte y, sobre todo, la competencia por ocupar materialmente los edificios y la tierra. Sólo una tipología, la del shopping center, resiste al principio diabólico del desorden, exorcizado por la perfecta adecuación entre finalidad y disposición del espacio.
El orden del mercado es mil veces más eficaz que el orden público: de donde la dinámica de la mercancía es más fuerte que el Estado. Ir de compras se ha convertido en el ingrediente principal de cualquier sustancia urbana. El cambio es colosal. La ciudad solía ser gratis; ahora hay que pagar por ella.
El shopping center asegura algunos de los requisitos que se exigen de una ciudad: orden, claridad, limpieza, seguridad, y que no están garantizados en las ciudades de los países pobres o sólo se obtienen parcialmente fuera de los enclaves del capitalismo globalizado. El shopping da la ilusión de independizarse de la ciudad y del clima: la luz es inalterable y los olores son siempre los mismos. Frente al relativo azar de lo que podría suceder en la calle, el shopping repite sus ritmos detrás de sus superficies glaseadas. Los que defienden esa forma con que el mercado influyó sobre la urbanística de muchas ciudades se apoyan precisamente en razones de uso regulado y normalizado: en el shopping los viejos y los adolescentes pueden pasear seguros, hay servicios al alcance de todo el mundo, es muy difícil robar o ser robado, y lo que se da para ver es lo que todos quieren mirar.
A diferencia de la calle y de los llamados centros comerciales al aire libre, sobre los cuales no hay control de la puesta en escena ni del diseño, en el shopping nada es casual. Los visitantes se desplazan en una atmósfera artificial como los peces domésticos en sus recipientes oxigenados, decorados con plantas marinas.
Última invención urbana del mercado, el shopping llegó en el momento en que se creyó que la ciudad se volvía insegura o, mejor dicho, en que la inseguridad se convirtió en una preocupación central. La forma de enfrentar los cambios que sucedieron en todas las ciudades del mundo, el mercado ofreció su creación: el shopping.
SARLO, Beatriz. La ciudad vista: Mercancías y cultura urbana. Buenos Aires: Siglo XXI, 2009. Texto adaptado.
Tratando el shopping center como un acuario, de manera metafórica, la autora destaca:
Questão 74 111451
UFPR 2016En todo artefacto delicado, resistente y complejo, como la ciudad, hay también un potencial de desorden, encarnizado en desmentir el ideal de sistema integrado que contradicen la intemperie, los espacios abiertos, las calles, las vías de transporte y, sobre todo, la competencia por ocupar materialmente los edificios y la tierra. Sólo una tipología, la del shopping center, resiste al principio diabólico del desorden, exorcizado por la perfecta adecuación entre finalidad y disposición del espacio.
El orden del mercado es mil veces más eficaz que el orden público: de donde la dinámica de la mercancía es más fuerte que el Estado. Ir de compras se ha convertido en el ingrediente principal de cualquier sustancia urbana. El cambio es colosal. La ciudad solía ser gratis; ahora hay que pagar por ella.
El shopping center asegura algunos de los requisitos que se exigen de una ciudad: orden, claridad, limpieza, seguridad, y que no están garantizados en las ciudades de los países pobres o sólo se obtienen parcialmente fuera de los enclaves del capitalismo globalizado. El shopping da la ilusión de independizarse de la ciudad y del clima: la luz es inalterable y los olores son siempre los mismos. Frente al relativo azar de lo que podría suceder en la calle, el shopping repite sus ritmos detrás de sus superficies glaseadas. Los que defienden esa forma con que el mercado influyó sobre la urbanística de muchas ciudades se apoyan precisamente en razones de uso regulado y normalizado: en el shopping los viejos y los adolescentes pueden pasear seguros, hay servicios al alcance de todo el mundo, es muy difícil robar o ser robado, y lo que se da para ver es lo que todos quieren mirar.
A diferencia de la calle y de los llamados centros comerciales al aire libre, sobre los cuales no hay control de la puesta en escena ni del diseño, en el shopping nada es casual. Los visitantes se desplazan en una atmósfera artificial como los peces domésticos en sus recipientes oxigenados, decorados con plantas marinas.
Última invención urbana del mercado, el shopping llegó en el momento en que se creyó que la ciudad se volvía insegura o, mejor dicho, en que la inseguridad se convirtió en una preocupación central. La forma de enfrentar los cambios que sucedieron en todas las ciudades del mundo, el mercado ofreció su creación: el shopping.
SARLO, Beatriz. La ciudad vista: Mercancías y cultura urbana. Buenos Aires: Siglo XXI, 2009. Texto adaptado.
De las alternativas abajo la que mejor y más ampliamente daría título al texto es:
Questão 73 111450
UFPR 2016En todo artefacto delicado, resistente y complejo, como la ciudad, hay también un potencial de desorden, encarnizado en desmentir el ideal de sistema integrado que contradicen la intemperie, los espacios abiertos, las calles, las vías de transporte y, sobre todo, la competencia por ocupar materialmente los edificios y la tierra. Sólo una tipología, la del shopping center, resiste al principio diabólico del desorden, exorcizado por la perfecta adecuación entre finalidad y disposición del espacio.
El orden del mercado es mil veces más eficaz que el orden público: de donde la dinámica de la mercancía es más fuerte que el Estado. Ir de compras se ha convertido en el ingrediente principal de cualquier sustancia urbana. El cambio es colosal. La ciudad solía ser gratis; ahora hay que pagar por ella.
El shopping center asegura algunos de los requisitos que se exigen de una ciudad: orden, claridad, limpieza, seguridad, y que no están garantizados en las ciudades de los países pobres o sólo se obtienen parcialmente fuera de los enclaves del capitalismo globalizado. El shopping da la ilusión de independizarse de la ciudad y del clima: la luz es inalterable y los olores son siempre los mismos. Frente al relativo azar de lo que podría suceder en la calle, el shopping repite sus ritmos detrás de sus superficies glaseadas. Los que defienden esa forma con que el mercado influyó sobre la urbanística de muchas ciudades se apoyan precisamente en razones de uso regulado y normalizado: en el shopping los viejos y los adolescentes pueden pasear seguros, hay servicios al alcance de todo el mundo, es muy difícil robar o ser robado, y lo que se da para ver es lo que todos quieren mirar.
A diferencia de la calle y de los llamados centros comerciales al aire libre, sobre los cuales no hay control de la puesta en escena ni del diseño, en el shopping nada es casual. Los visitantes se desplazan en una atmósfera artificial como los peces domésticos en sus recipientes oxigenados, decorados con plantas marinas.
Última invención urbana del mercado, el shopping llegó en el momento en que se creyó que la ciudad se volvía insegura o, mejor dicho, en que la inseguridad se convirtió en una preocupación central. La forma de enfrentar los cambios que sucedieron en todas las ciudades del mundo, el mercado ofreció su creación: el shopping.
SARLO, Beatriz. La ciudad vista: Mercancías y cultura urbana. Buenos Aires: Siglo XXI, 2009. Texto adaptado.
Para que las ciudades comporten la presencia de los shopping centers se hace necesario un cambio cultural que:
Questão 20 111161
UEMA PAES 2016A mí me gustan las hamburguesas
(Los pirata)
A mí me gustan las hamburguesas
Con papas fritas, con mayonesa
Con mucho queso y mucho jamón
El que inventó la hamburguesa es un campeón
(REFRÁN)
(...)
No tanta fruta, menos verdura
La remolacha me parece una tortura
A ver si paran con el pescado
No se dan cuenta que me tienen cansado
A mí me gustan las hamburguesas
(...)
http://letras.com/los-pirata/520603/
La canción, del grupo Los Pirata, hace una crítica a la alimentación de las personas que rechazan los alimentos saludables. De esta forma, el yo poético en el título y en el refrán de la canción habla en la primera persona del singular A mí me gustan las hamburguesas, con la intención de
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