Questões de Espanhol
11.733 Questões
Questão 26 242882
UEFS Caderno 1 2018/1El impacto de las redes sociales en nuestras relaciones
En este nuevo siglo, con la explosión que resultó ser el Internet, surgieron diferentes formas de entretenimiento y de comunicación. Páginas para compartir videos, chatear entre amigos, y nuevos medios para intercambiar información son sólo algunos ejemplos. Uno de los grandes cambios en nuestra forma de socializar y comunicarnos surgió gracias a las “redes sociales”. Existen varias redes sociales con gran aceptación, pero por la impresionante importancia e influencia que ha logrado, sobre todo entre la juventud, Facebook es considerada la red social más importante y una de las páginas más visitadas de Internet desde su creación.
Facebook es actualmente el fenómeno social más grande e importante en el mundo, con poco más de 400 millones de usuarios y con vistas de expansión inmensas. Se basa en la idea de una comunidad en la web en donde la gente puede compartir sus gustos y sentimientos pero más que nada se basa en conexiones de gente real.
Facebook se ha convertido en parte de nuestra vida social de todos los días, y cada vez se ha vuelto más indispensable. Esta importancia que le hemos dado a esta famosa red social ha provocado un cambio en nuestra manera de relacionarnos con la gente. Al igual que el cambio en la comunicación que logró el celular o el correo electrónico, Facebook ha influido en nuestro vocabulario, en nuestra forma de comunicarnos, pero sobre todo en la forma en la que nos relacionamos socialmente.
Este medio que impacta a tantos millones de personas y que sigue en crecimiento ha hecho que se reduzca nuestra privacidad, que tengamos un contacto más frío con la gente, que tengamos más celos en nuestras relaciones amorosas, entre otras cosas negativas, aunque también ha logrado comunicar a grandes masas de gente, ha hecho que grandes grupos se organicen y que llegue información a un mayor número y de manera eficaz.
(Paola Ricaurte. https://mediosfera.wordpress.com, 26.02.2010. Adaptado.)
Los vocablos del texto “páginas” (1er párrafo) y “fenómeno” (2do párrafo) llevan tilde (acento gráfico) porque
Questão 25 242877
UEFS Caderno 1 2018/1
Tomando en cuenta los tiempos pasados del indicativo y el contexto de la viñeta, la frase “¡Mira su forma de decirme que le gustó la sopa…!” también podría haber sido
Questão 22 242869
UEFS Caderno 1 2018/1Flexibilidad laboral
Adiós al teletrabajo, hola al empleo inteligente
Suena el despertador por tercera vez y te levantas corriendo porque vuelves a llegar tarde a la oficina. Te duchas deprisa y corriendo, bebes el café de un trago y engulles una tostada mientras te aprietas la corbata. Ya en el coche, te desesperas en el atasco de la hora punta, pero consigues llegar solo diez minutos tarde y que tu jefe no te pille pasando de puntillas frente a su despacho. Una situación que a pocos profesionales les resulta desconocida.
La imagen de personas cabizbajas que fichan al entrar y al salir es el vivo reflejo de la falta de flexibilización de horarios en las empresas tradicionales, uno de los errores más habituales de cualquier organización. “¿Qué necesidad tenemos de que determinados empleados tengan que llegar a una hora concreta?”, se pregunta Josep Velasco, director comercial en Robotics. “El empleado valora que se le ofrezca cierta autonomía en este sentido mucho más allá del sueldo que percibe. Es lo que se llama salario emocional”.
El teletrabajo ha hecho mucho daño. Las organizaciones no han entendido el concepto y lo han utilizado mal, por eso algunas han dado marcha atrás en los modelos que habían implantado. Ahora deben apostar por el smartworking. Así de confiado se muestra Andrés Ortega, responsable de talento en la empresa ING, sobre una moderna práctica empresarial que empieza a ser tendencia.
El trabajo inteligente tiene lugar cuando una empresa es capaz de crear un ecosistema que permita a los profesionales decidir en función de su ocupación dónde van a llevar a cabo cada tipo de tarea. La decisión debe ser del empleado, a quien se le presupone un nivel de madurez profesional suficiente como para valorar qué reuniones deben ser presenciales y en cuáles puede estar virtualmente.
Andrés Ortega expuso, durante un coloquio sobre el puesto de trabajo digital en el Sage Summit 2017 que se celebró en Ifema, en Madrid: “Debemos flexibilizar la autonomía de las personas más que los propios horarios, y para eso necesitamos dejar de penalizar al empleado que trabaja desde casa y de premiar al que esté calentando la silla”.
La implementación del trabajo a distancia en España es un proceso lento, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo y Eurofound. Con la existencia del correo electrónico, las videoconferencias o soluciones en la nube, pocas excusas justifican la imposición del presencialismo en las oficinas. “No empieza ni termina donde está la persona; es el propio desempeño profesional del trabajador”, explica Melchor Sanz, director de preventa en HP.
(Javier Cortés. www.elpais.com, 27.04.2017. Adaptado.)
El pronombre “le”, destacado en el cuarto párrafo, se refiere, en el contexto en que se utiliza, a
Questão 21 242866
UEFS Caderno 1 2018/1Flexibilidad laboral
Adiós al teletrabajo, hola al empleo inteligente
Suena el despertador por tercera vez y te levantas corriendo porque vuelves a llegar tarde a la oficina. Te duchas deprisa y corriendo, bebes el café de un trago y engulles una tostada mientras te aprietas la corbata. Ya en el coche, te desesperas en el atasco de la hora punta, pero consigues llegar solo diez minutos tarde y que tu jefe no te pille pasando de puntillas frente a su despacho. Una situación que a pocos profesionales les resulta desconocida.
La imagen de personas cabizbajas que fichan al entrar y al salir es el vivo reflejo de la falta de flexibilización de horarios en las empresas tradicionales, uno de los errores más habituales de cualquier organización. “¿Qué necesidad tenemos de que determinados empleados tengan que llegar a una hora concreta?”, se pregunta Josep Velasco, director comercial en Robotics. “El empleado valora que se le ofrezca cierta autonomía en este sentido mucho más allá del sueldo que percibe. Es lo que se llama salario emocional”.
El teletrabajo ha hecho mucho daño. Las organizaciones no han entendido el concepto y lo han utilizado mal, por eso algunas han dado marcha atrás en los modelos que habían implantado. Ahora deben apostar por el smartworking. Así de confiado se muestra Andrés Ortega, responsable de talento en la empresa ING, sobre una moderna práctica empresarial que empieza a ser tendencia.
El trabajo inteligente tiene lugar cuando una empresa es capaz de crear un ecosistema que permita a los profesionales decidir en función de su ocupación dónde van a llevar a cabo cada tipo de tarea. La decisión debe ser del empleado, a quien se le presupone un nivel de madurez profesional suficiente como para valorar qué reuniones deben ser presenciales y en cuáles puede estar virtualmente.
Andrés Ortega expuso, durante un coloquio sobre el puesto de trabajo digital en el Sage Summit 2017 que se celebró en Ifema, en Madrid: “Debemos flexibilizar la autonomía de las personas más que los propios horarios, y para eso necesitamos dejar de penalizar al empleado que trabaja desde casa y de premiar al que esté calentando la silla”.
La implementación del trabajo a distancia en España es un proceso lento, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo y Eurofound. Con la existencia del correo electrónico, las videoconferencias o soluciones en la nube, pocas excusas justifican la imposición del presencialismo en las oficinas. “No empieza ni termina donde está la persona; es el propio desempeño profesional del trabajador”, explica Melchor Sanz, director de preventa en HP.
(Javier Cortés. www.elpais.com, 27.04.2017. Adaptado.)
En el tercer párrafo, el responsable de talento en la empresa ING, Andrés Ortega, se muestra
Questão 20 242864
UEFS Caderno 1 2018/1Flexibilidad laboral
Adiós al teletrabajo, hola al empleo inteligente
Suena el despertador por tercera vez y te levantas corriendo porque vuelves a llegar tarde a la oficina. Te duchas deprisa y corriendo, bebes el café de un trago y engulles una tostada mientras te aprietas la corbata. Ya en el coche, te desesperas en el atasco de la hora punta, pero consigues llegar solo diez minutos tarde y que tu jefe no te pille pasando de puntillas frente a su despacho. Una situación que a pocos profesionales les resulta desconocida.
La imagen de personas cabizbajas que fichan al entrar y al salir es el vivo reflejo de la falta de flexibilización de horarios en las empresas tradicionales, uno de los errores más habituales de cualquier organización. “¿Qué necesidad tenemos de que determinados empleados tengan que llegar a una hora concreta?”, se pregunta Josep Velasco, director comercial en Robotics. “El empleado valora que se le ofrezca cierta autonomía en este sentido mucho más allá del sueldo que percibe. Es lo que se llama salario emocional”.
El teletrabajo ha hecho mucho daño. Las organizaciones no han entendido el concepto y lo han utilizado mal, por eso algunas han dado marcha atrás en los modelos que habían implantado. Ahora deben apostar por el smartworking. Así de confiado se muestra Andrés Ortega, responsable de talento en la empresa ING, sobre una moderna práctica empresarial que empieza a ser tendencia.
El trabajo inteligente tiene lugar cuando una empresa es capaz de crear un ecosistema que permita a los profesionales decidir en función de su ocupación dónde van a llevar a cabo cada tipo de tarea. La decisión debe ser del empleado, a quien se le presupone un nivel de madurez profesional suficiente como para valorar qué reuniones deben ser presenciales y en cuáles puede estar virtualmente.
Andrés Ortega expuso, durante un coloquio sobre el puesto de trabajo digital en el Sage Summit 2017 que se celebró en Ifema, en Madrid: “Debemos flexibilizar la autonomía de las personas más que los propios horarios, y para eso necesitamos dejar de penalizar al empleado que trabaja desde casa y de premiar al que esté calentando la silla”.
La implementación del trabajo a distancia en España es un proceso lento, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo y Eurofound. Con la existencia del correo electrónico, las videoconferencias o soluciones en la nube, pocas excusas justifican la imposición del presencialismo en las oficinas. “No empieza ni termina donde está la persona; es el propio desempeño profesional del trabajador”, explica Melchor Sanz, director de preventa en HP.
(Javier Cortés. www.elpais.com, 27.04.2017. Adaptado.)
Según lo propuesto en el tercer párrafo, el teletrabajo
Questão 18 242861
UEFS Caderno 1 2018/1Flexibilidad laboral
Adiós al teletrabajo, hola al empleo inteligente
Suena el despertador por tercera vez y te levantas corriendo porque vuelves a llegar tarde a la oficina. Te duchas deprisa y corriendo, bebes el café de un trago y engulles una tostada mientras te aprietas la corbata. Ya en el coche, te desesperas en el atasco de la hora punta, pero consigues llegar solo diez minutos tarde y que tu jefe no te pille pasando de puntillas frente a su despacho. Una situación que a pocos profesionales les resulta desconocida.
La imagen de personas cabizbajas que fichan al entrar y al salir es el vivo reflejo de la falta de flexibilización de horarios en las empresas tradicionales, uno de los errores más habituales de cualquier organización. “¿Qué necesidad tenemos de que determinados empleados tengan que llegar a una hora concreta?”, se pregunta Josep Velasco, director comercial en Robotics. “El empleado valora que se le ofrezca cierta autonomía en este sentido mucho más allá del sueldo que percibe. Es lo que se llama salario emocional”.
El teletrabajo ha hecho mucho daño. Las organizaciones no han entendido el concepto y lo han utilizado mal, por eso algunas han dado marcha atrás en los modelos que habían implantado. Ahora deben apostar por el smartworking. Así de confiado se muestra Andrés Ortega, responsable de talento en la empresa ING, sobre una moderna práctica empresarial que empieza a ser tendencia.
El trabajo inteligente tiene lugar cuando una empresa es capaz de crear un ecosistema que permita a los profesionales decidir en función de su ocupación dónde van a llevar a cabo cada tipo de tarea. La decisión debe ser del empleado, a quien se le presupone un nivel de madurez profesional suficiente como para valorar qué reuniones deben ser presenciales y en cuáles puede estar virtualmente.
Andrés Ortega expuso, durante un coloquio sobre el puesto de trabajo digital en el Sage Summit 2017 que se celebró en Ifema, en Madrid: “Debemos flexibilizar la autonomía de las personas más que los propios horarios, y para eso necesitamos dejar de penalizar al empleado que trabaja desde casa y de premiar al que esté calentando la silla”.
La implementación del trabajo a distancia en España es un proceso lento, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo y Eurofound. Con la existencia del correo electrónico, las videoconferencias o soluciones en la nube, pocas excusas justifican la imposición del presencialismo en las oficinas. “No empieza ni termina donde está la persona; es el propio desempeño profesional del trabajador”, explica Melchor Sanz, director de preventa en HP.
(Javier Cortés. www.elpais.com, 27.04.2017. Adaptado.)
Acerca de la rutina descripta en el primer párrafo, se dice que es “Una situación que a pocos profesionales les resulta desconocida”. Eso significa que
06
![[Marketing] Questao Topo - deslogado](https://storage.estuda.com.br/banners/0_6b7ebee90b03af1c560c73bb8bcce34a_banner_deslogado_70_dias.png)