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Questão 18 1374855
USS (Univassouras) 2019/2SALUD MENTAL EN LA COLA DE ATENCIÓN DE ENFERMEDADES
En La Libertad solo en enero del 2019 hubo 2,346 casos. En el 2018 se han atendido a 26,785 personas. Humberto Castillo: hay estigmas como la locura.
En el Perú no existe una política nacional de salud mental. Los esfuerzos por ayudar a personas con serios
problemas de depresión, ansiedad, esquizofrenia, son aislados y solo esporádicamente se habla del tema
en eventos o foros académicos.
“La atención de salud mental aún está en los bordes del sistema de salud. Los prestadores, los aseguradores
[5] y los reguladores apenas lo toman en cuenta. No obstante, está saliendo de las sombras y se está poniendo
en las agendas globales de desarrollo”, afirma Humberto Castillo, director del Centro de Investigación y
Desarrollo en Salud Mental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), en el país de cada 100 personas, 20 sufren un trastorno
mental. Asimismo, solo dos de cada 10 personas con trastornos mentales reciben algún tipo de atención.
[10] En La Libertad las recientes estadísticas sobre casos de enfermedades mentales son preocupantes. Según
la Gerencia Regional de Salud, en el año 2018 se han atendido a 26,785 personas, tanto varones como
mujeres, entre depresión, consumo de alcohol, drogas, ansiedad, psicosis y violencia. Y solo a enero de
este 2019 se detectaron y atendieron 2,346 problemas de salud mental, incluyendo violencia.
Las estadísticas fueron presentadas durante la primera Expoferia Regional de Salud Mental 2019, en la que
[15] se incidió en la participación de la familia y la comunidad para ayudar a las personas con enfermedades
mentales, así como facilitar el acceso a la identificación de personas con riesgo y con el daño para su
atención oportuna.
Humberto Castillo estimó que cada año, uno de cada cinco peruanos será afectado por un trastorno mental.
“La salud mental es considerada como un objeto extraño, esquivo y peligroso para la medicina moderna
[20] y la salud pública. Tienen muchos estigmas la locura, el retardo mental, la demencia, la esquizofrenia, la
histeria, la neurosis, los trastornos mentales y las enfermedades neuropsiquiátricas”, mencionó.
De todas las enfermedades crónicas en el Perú, los problemas de salud mental representan los costos
económicos más altos, superando las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la diabetes, por lo cual
es más viable y sostenible implementar Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC), dice el experto.
[25] Los ciudadanos más pobres son los que más sufren. La prevalencia de trastornos mentales, neurológicos
y por abuso de sustancias es más alta, lo que reduce aún más su productividad económica y desacelera el
camino hacia la prosperidad inclusiva. El costo de una consulta en el país es de US$58,96.
Por ello la Gerencia Regional de Salud de La Libertad anunció la implementación de Brigadas para la
Atención de Salud Mental. Se busca contribuir a la recuperación emocional de la población afectada y
[30] brindar los primeros auxilios psicológicos, apoyo emocional, soporte psicosocial y comunitario.
WILSON CASTRO. Trujillo Adaptado de: https://larepublica.pe.
Según el texto, los pobres se ven doblemente afectados por las consecuencias de las enfermedades mentales, una vez que tales enfermedades:
Questão 17 1374854
USS (Univassouras) 2019/2SALUD MENTAL EN LA COLA DE ATENCIÓN DE ENFERMEDADES
En La Libertad solo en enero del 2019 hubo 2,346 casos. En el 2018 se han atendido a 26,785 personas. Humberto Castillo: hay estigmas como la locura.
En el Perú no existe una política nacional de salud mental. Los esfuerzos por ayudar a personas con serios
problemas de depresión, ansiedad, esquizofrenia, son aislados y solo esporádicamente se habla del tema
en eventos o foros académicos.
“La atención de salud mental aún está en los bordes del sistema de salud. Los prestadores, los aseguradores
[5] y los reguladores apenas lo toman en cuenta. No obstante, está saliendo de las sombras y se está poniendo
en las agendas globales de desarrollo”, afirma Humberto Castillo, director del Centro de Investigación y
Desarrollo en Salud Mental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), en el país de cada 100 personas, 20 sufren un trastorno
mental. Asimismo, solo dos de cada 10 personas con trastornos mentales reciben algún tipo de atención.
[10] En La Libertad las recientes estadísticas sobre casos de enfermedades mentales son preocupantes. Según
la Gerencia Regional de Salud, en el año 2018 se han atendido a 26,785 personas, tanto varones como
mujeres, entre depresión, consumo de alcohol, drogas, ansiedad, psicosis y violencia. Y solo a enero de
este 2019 se detectaron y atendieron 2,346 problemas de salud mental, incluyendo violencia.
Las estadísticas fueron presentadas durante la primera Expoferia Regional de Salud Mental 2019, en la que
[15] se incidió en la participación de la familia y la comunidad para ayudar a las personas con enfermedades
mentales, así como facilitar el acceso a la identificación de personas con riesgo y con el daño para su
atención oportuna.
Humberto Castillo estimó que cada año, uno de cada cinco peruanos será afectado por un trastorno mental.
“La salud mental es considerada como un objeto extraño, esquivo y peligroso para la medicina moderna
[20] y la salud pública. Tienen muchos estigmas la locura, el retardo mental, la demencia, la esquizofrenia, la
histeria, la neurosis, los trastornos mentales y las enfermedades neuropsiquiátricas”, mencionó.
De todas las enfermedades crónicas en el Perú, los problemas de salud mental representan los costos
económicos más altos, superando las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la diabetes, por lo cual
es más viable y sostenible implementar Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC), dice el experto.
[25] Los ciudadanos más pobres son los que más sufren. La prevalencia de trastornos mentales, neurológicos
y por abuso de sustancias es más alta, lo que reduce aún más su productividad económica y desacelera el
camino hacia la prosperidad inclusiva. El costo de una consulta en el país es de US$58,96.
Por ello la Gerencia Regional de Salud de La Libertad anunció la implementación de Brigadas para la
Atención de Salud Mental. Se busca contribuir a la recuperación emocional de la población afectada y
[30] brindar los primeros auxilios psicológicos, apoyo emocional, soporte psicosocial y comunitario.
WILSON CASTRO. Trujillo Adaptado de: https://larepublica.pe.
Acerca del sistema de salud peruano y su relación con las enfermedades mentales, el texto aclara que las enfermedades mentales no:
Questão 20 1374562
USS (Univassouras) 2019/1ENFERMEDADES ERRADICADAS REBROTAN POR LA MOVILIDAD Y LOS MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS
El sarampión, la tos ferina, la polio o la escarlatina resurgen en los últimos años en Tarragona. Hay colectivos que bajan la guardia en la inmunización. Los flujos migratorios son claves
Raúl Cosano
26 de Enero de 2018 - 09:00 hs
La humanidad sólo ha podido erradicar por completo dos enfermedades: la viruela y la peste bovina. El
resto, por desfasadas o anacrónicas que parezcan, siguen latentes, con una incidencia cambiante que en
los últimos años parece resurgir. Hay que partir, antes que nada, de una comparación tranquilizadora:
entre 1984 y 2015 el número de casos de enfermedades vacunables en Catalunya bajó de 36.740 a 3.879.
[5] Es una reducción de casi 33.000 casos detectados, prácticamente un 90% menos. «Cuando yo nací, hace
58 años, prácticamente todas las personas pasaban el sarampión. Pero luego llegaron a comienzos de los
80 los primeros calendarios vacunales, que progresivamente se van implantando, con algunas vacunas
enormemente efectivas y altas coberturas», explica la doctora Carmen Cabezas, subdirectora general de
Promoció de la Salut de la Agència de Salut Pública de Catalunya.
[10] Entre 2014 y 2015, los casos de tos ferina en la provincia pasaron de 24 a 170; en Catalunya crecieron de
1.116 a 3.678, según el análisis del Butlletí Epidemiològic de Catalunya. El informe afirma lo siguiente en sus
conclusiones: «El incremento de la tasa de incidencia de la tos ferina en 2015 ha seguido el comportamiento
de aumento iniciado en 2011 como consecuencia de la reemergencia de esta enfermedad». El mismo
informe es muy contundente: «En 2011 la tos ferina ha presentado comportamiento epidémico y ha
[15] multiplicado casi por cinco la tasa de incidencia de 2010».
Otra patología bajo el foco en los últimos tiempos es el sarampión, de afectación reducida pero en
aumento. «Después de haber alcanzado el objetivo de eliminación del sarampión autóctono durante los
primeros años de la década del 2000, en los últimos se ha vuelto a presentar en la población autóctona»,
dice el Butlletí.
[20] Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, confirma la tendencia: «Tenemos constancia
de que han vuelto enfermedades que en las sociedades ricas se podían considerar no erradicadas pero
sí muy marginales. Es verdad que hay un rebrote. Hablamos de sarampión, de escarlatina, de polio,
de paperas o de tos ferina. Son afecciones que a mucha gente les pueden sonar al pasado o que en el
imaginario colectivo podían parecer ya erradicadas, pero no lo están».
[25] La enorme inmunización en Catalunya puede tener un reverso negativo: «Tenemos unas cifras de
vacunación muy altas y entonces esas enfermedades comienzan a no verse. La gente, de alguna manera,
no se acuerda de que antes hubo polio o sarampión, y empieza a pensar que no hay que vacunarse contra
eso». Se entra, por lo tanto, en una situación de desprotección. «Imaginemos que hay un 10% de niños
que no se vacunan. Antes, cuando no había tanta movilidad, no suponía un problema tan importante,
[30] porque ese 10% estaba rodeado de gente que sí estaba vacunada. Si se porta la enfermedad de fuera,
entonces hay más facilidad de que se infecten los que no estaban vacunados pero sí se creían protegidos»,
argumenta Josep Maria Puig.
Hay un factor determinante: el papel y la incidencia nada desdeñable de los colectivos antivacunas.
El año pasado, el secretario de Salut Pública, el reusense Joan Guix, admitía que había médicos que
[35] desaconsejaban las vacunas y calificaba esa tendencia de «minoritaria pero no residual».
«Socialmente puede proliferar esa idea de: ¿por qué me voy a vacunar si el sarampión ya no circula? También
hay gente que está en contra de poner algo artificial en su cuerpo. Piensan, por ejemplo, que el sarampión es
una enfermedad de niños y que solo consiste en pasarlo mal unos días», aporta la doctora Cabezas.
Los efectos adversos que pueda tener una vacuna son mucho más improbables que los que acarrean
[40] las patologías que combaten. «En uno de cada 1.000 casos el sarampión puede acabar produciendo
encefalitis, complicaciones neurológicas e incluso la muerte. Pero con la vacuna que lo combate, la triple
vírica, por cada millón de casos puede haber una complicación», añade la responsable del Departament
de Salut. «La visión mágica de los antivacunas ha sido perjudicial. Ha generado que haya muchos padres
desinformados», denuncia Puig.
[45] El Butlletí Epidemiològic también habla, en sus sucesivas ediciones, de un incremento de la incidencia de
la rubeola entre los años 2011 y 2012, remitido sin embargo en los últimos tiempos: «Los resultados de la
vigilancia de 2014 y 2015 ponen de manifiesto la buena situación de la rubeola en Catalunya».
Adaptado de www.diaridetarragona.com
La noticia afirma que
Questão 18 1374559
USS (Univassouras) 2019/1ENFERMEDADES ERRADICADAS REBROTAN POR LA MOVILIDAD Y LOS MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS
El sarampión, la tos ferina, la polio o la escarlatina resurgen en los últimos años en Tarragona. Hay colectivos que bajan la guardia en la inmunización. Los flujos migratorios son claves
Raúl Cosano
26 de Enero de 2018 - 09:00 hs
La humanidad sólo ha podido erradicar por completo dos enfermedades: la viruela y la peste bovina. El
resto, por desfasadas o anacrónicas que parezcan, siguen latentes, con una incidencia cambiante que en
los últimos años parece resurgir. Hay que partir, antes que nada, de una comparación tranquilizadora:
entre 1984 y 2015 el número de casos de enfermedades vacunables en Catalunya bajó de 36.740 a 3.879.
[5] Es una reducción de casi 33.000 casos detectados, prácticamente un 90% menos. «Cuando yo nací, hace
58 años, prácticamente todas las personas pasaban el sarampión. Pero luego llegaron a comienzos de los
80 los primeros calendarios vacunales, que progresivamente se van implantando, con algunas vacunas
enormemente efectivas y altas coberturas», explica la doctora Carmen Cabezas, subdirectora general de
Promoció de la Salut de la Agència de Salut Pública de Catalunya.
[10] Entre 2014 y 2015, los casos de tos ferina en la provincia pasaron de 24 a 170; en Catalunya crecieron de
1.116 a 3.678, según el análisis del Butlletí Epidemiològic de Catalunya. El informe afirma lo siguiente en sus
conclusiones: «El incremento de la tasa de incidencia de la tos ferina en 2015 ha seguido el comportamiento
de aumento iniciado en 2011 como consecuencia de la reemergencia de esta enfermedad». El mismo
informe es muy contundente: «En 2011 la tos ferina ha presentado comportamiento epidémico y ha
[15] multiplicado casi por cinco la tasa de incidencia de 2010».
Otra patología bajo el foco en los últimos tiempos es el sarampión, de afectación reducida pero en
aumento. «Después de haber alcanzado el objetivo de eliminación del sarampión autóctono durante los
primeros años de la década del 2000, en los últimos se ha vuelto a presentar en la población autóctona»,
dice el Butlletí.
[20] Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, confirma la tendencia: «Tenemos constancia
de que han vuelto enfermedades que en las sociedades ricas se podían considerar no erradicadas pero
sí muy marginales. Es verdad que hay un rebrote. Hablamos de sarampión, de escarlatina, de polio,
de paperas o de tos ferina. Son afecciones que a mucha gente les pueden sonar al pasado o que en el
imaginario colectivo podían parecer ya erradicadas, pero no lo están».
[25] La enorme inmunización en Catalunya puede tener un reverso negativo: «Tenemos unas cifras de
vacunación muy altas y entonces esas enfermedades comienzan a no verse. La gente, de alguna manera,
no se acuerda de que antes hubo polio o sarampión, y empieza a pensar que no hay que vacunarse contra
eso». Se entra, por lo tanto, en una situación de desprotección. «Imaginemos que hay un 10% de niños
que no se vacunan. Antes, cuando no había tanta movilidad, no suponía un problema tan importante,
[30] porque ese 10% estaba rodeado de gente que sí estaba vacunada. Si se porta la enfermedad de fuera,
entonces hay más facilidad de que se infecten los que no estaban vacunados pero sí se creían protegidos»,
argumenta Josep Maria Puig.
Hay un factor determinante: el papel y la incidencia nada desdeñable de los colectivos antivacunas.
El año pasado, el secretario de Salut Pública, el reusense Joan Guix, admitía que había médicos que
[35] desaconsejaban las vacunas y calificaba esa tendencia de «minoritaria pero no residual».
«Socialmente puede proliferar esa idea de: ¿por qué me voy a vacunar si el sarampión ya no circula? También
hay gente que está en contra de poner algo artificial en su cuerpo. Piensan, por ejemplo, que el sarampión es
una enfermedad de niños y que solo consiste en pasarlo mal unos días», aporta la doctora Cabezas.
Los efectos adversos que pueda tener una vacuna son mucho más improbables que los que acarrean
[40] las patologías que combaten. «En uno de cada 1.000 casos el sarampión puede acabar produciendo
encefalitis, complicaciones neurológicas e incluso la muerte. Pero con la vacuna que lo combate, la triple
vírica, por cada millón de casos puede haber una complicación», añade la responsable del Departament
de Salut. «La visión mágica de los antivacunas ha sido perjudicial. Ha generado que haya muchos padres
desinformados», denuncia Puig.
[45] El Butlletí Epidemiològic también habla, en sus sucesivas ediciones, de un incremento de la incidencia de
la rubeola entre los años 2011 y 2012, remitido sin embargo en los últimos tiempos: «Los resultados de la
vigilancia de 2014 y 2015 ponen de manifiesto la buena situación de la rubeola en Catalunya».
Adaptado de www.diaridetarragona.com
Tomando en cuenta las características del género noticia, se puede inferir que el texto, además de informar, pretende también:
Questão 16 1374547
USS (Univassouras) 2019/1ENFERMEDADES ERRADICADAS REBROTAN POR LA MOVILIDAD Y LOS MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS
El sarampión, la tos ferina, la polio o la escarlatina resurgen en los últimos años en Tarragona. Hay colectivos que bajan la guardia en la inmunización. Los flujos migratorios son claves
Raúl Cosano
26 de Enero de 2018 - 09:00 hs
La humanidad sólo ha podido erradicar por completo dos enfermedades: la viruela y la peste bovina. El
resto, por desfasadas o anacrónicas que parezcan, siguen latentes, con una incidencia cambiante que en
los últimos años parece resurgir. Hay que partir, antes que nada, de una comparación tranquilizadora:
entre 1984 y 2015 el número de casos de enfermedades vacunables en Catalunya bajó de 36.740 a 3.879.
[5] Es una reducción de casi 33.000 casos detectados, prácticamente un 90% menos. «Cuando yo nací, hace
58 años, prácticamente todas las personas pasaban el sarampión. Pero luego llegaron a comienzos de los
80 los primeros calendarios vacunales, que progresivamente se van implantando, con algunas vacunas
enormemente efectivas y altas coberturas», explica la doctora Carmen Cabezas, subdirectora general de
Promoció de la Salut de la Agència de Salut Pública de Catalunya.
[10] Entre 2014 y 2015, los casos de tos ferina en la provincia pasaron de 24 a 170; en Catalunya crecieron de
1.116 a 3.678, según el análisis del Butlletí Epidemiològic de Catalunya. El informe afirma lo siguiente en sus
conclusiones: «El incremento de la tasa de incidencia de la tos ferina en 2015 ha seguido el comportamiento
de aumento iniciado en 2011 como consecuencia de la reemergencia de esta enfermedad». El mismo
informe es muy contundente: «En 2011 la tos ferina ha presentado comportamiento epidémico y ha
[15] multiplicado casi por cinco la tasa de incidencia de 2010».
Otra patología bajo el foco en los últimos tiempos es el sarampión, de afectación reducida pero en
aumento. «Después de haber alcanzado el objetivo de eliminación del sarampión autóctono durante los
primeros años de la década del 2000, en los últimos se ha vuelto a presentar en la población autóctona»,
dice el Butlletí.
[20] Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, confirma la tendencia: «Tenemos constancia
de que han vuelto enfermedades que en las sociedades ricas se podían considerar no erradicadas pero
sí muy marginales. Es verdad que hay un rebrote. Hablamos de sarampión, de escarlatina, de polio,
de paperas o de tos ferina. Son afecciones que a mucha gente les pueden sonar al pasado o que en el
imaginario colectivo podían parecer ya erradicadas, pero no lo están».
[25] La enorme inmunización en Catalunya puede tener un reverso negativo: «Tenemos unas cifras de
vacunación muy altas y entonces esas enfermedades comienzan a no verse. La gente, de alguna manera,
no se acuerda de que antes hubo polio o sarampión, y empieza a pensar que no hay que vacunarse contra
eso». Se entra, por lo tanto, en una situación de desprotección. «Imaginemos que hay un 10% de niños
que no se vacunan. Antes, cuando no había tanta movilidad, no suponía un problema tan importante,
[30] porque ese 10% estaba rodeado de gente que sí estaba vacunada. Si se porta la enfermedad de fuera,
entonces hay más facilidad de que se infecten los que no estaban vacunados pero sí se creían protegidos»,
argumenta Josep Maria Puig.
Hay un factor determinante: el papel y la incidencia nada desdeñable de los colectivos antivacunas.
El año pasado, el secretario de Salut Pública, el reusense Joan Guix, admitía que había médicos que
[35] desaconsejaban las vacunas y calificaba esa tendencia de «minoritaria pero no residual».
«Socialmente puede proliferar esa idea de: ¿por qué me voy a vacunar si el sarampión ya no circula? También
hay gente que está en contra de poner algo artificial en su cuerpo. Piensan, por ejemplo, que el sarampión es
una enfermedad de niños y que solo consiste en pasarlo mal unos días», aporta la doctora Cabezas.
Los efectos adversos que pueda tener una vacuna son mucho más improbables que los que acarrean
[40] las patologías que combaten. «En uno de cada 1.000 casos el sarampión puede acabar produciendo
encefalitis, complicaciones neurológicas e incluso la muerte. Pero con la vacuna que lo combate, la triple
vírica, por cada millón de casos puede haber una complicación», añade la responsable del Departament
de Salut. «La visión mágica de los antivacunas ha sido perjudicial. Ha generado que haya muchos padres
desinformados», denuncia Puig.
[45] El Butlletí Epidemiològic también habla, en sus sucesivas ediciones, de un incremento de la incidencia de
la rubeola entre los años 2011 y 2012, remitido sin embargo en los últimos tiempos: «Los resultados de la
vigilancia de 2014 y 2015 ponen de manifiesto la buena situación de la rubeola en Catalunya».
Adaptado de www.diaridetarragona.com
La noticia leída anteriormente tiene como tema principal:
Questão 23 1374341
UESB 1° Dia 2019TEXTO:
Altruistas
El trabajo voluntario o pro bono es una experiencia
de empleo singular. No hay remuneración monetaria
pero sí una gran cantidad de beneficios para quien
trabaja, el prójimo y la sociedad en general.
[5] La primera impresión que se tenga del trabajo
voluntario puede manifestarse en extremos contrarios:
o como una idea terrible o como una idea maravillosa.
Terrible, porque la economía actual nos obliga a optar
por empleos normales, pagados. Maravillosa, porque
[10] el trabajo voluntario, una evolución contemporánea del
altruismo que hoy día resulta casi un ideal utópico, es
sinónimo de ayudar desinteresadamente por decisión
propia y libre.
El trabajo voluntario no requiere una vocación de
[15] vida, tampoco que se le dedique toda una jornada
laboral. Un par de horas, algunos días es suficiente
para hacer la diferencia.
GONZÁLEZ Irizarry, Pabsi Livmar. Disponível em: http://noticias. universia.pr/vida-universitaria/noticia/2011/05/01/810050/beneficiostrabajo-voluntario.html. Acesso em: 8 dez. 2018. Adaptado
La forma verbal “hay” (l. 2) se clasifica como
06
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