Questões de Espanhol
11.733 Questões
Questão 19 5477719
FAGOC 2019Texto

Señale la afirmación correcta, según el texto:
Questão 16 5477615
FAGOC 2019Texto
Si está en la cocina, es una mujer: cómo los algoritmos refuerzan los prejuicios
Las máquinas inteligentes consolidan los sesgos sexistas, racistas y clasistas que prometían resolver
Javier Salas 22 SEP 2017 - 05:48 BRT
Un hombre calvo, de unos sesenta años, mueve con sus espátulas de madera unos trozos de carne dentro de una sartén. Lleva gafas de pasta, vaqueros y está frente a los fogones de su pequeña cocina, decorada en tonos claros. Al ver esta imagen, la inteligencia artificial lo tiene claro y gracias a su sofisticado aprendizaje etiqueta lo que ve: cocina, espátula, fogones, mujer. Si está en una cocina, entre fogones, debe ser una mujer. Un equipo de la Universidad de Virginia acaba de publicar un estudio en el que señala una vez más lo que muchos especialistas vienen denunciando: la inteligencia artificial no solo no evita el error humano derivado de sus prejuicios, sino que puede empeorar la discriminación y está reforzando muchos estereotipos.
En su trabajo, estos científicos pusieron la lupa en las imágenes de dos gigantescos bancos de imágenes, de los que se usan habitualmente para entrenar a las máquinas. Y, sobre todo, en lo que aprendían de ellas. Inicialmente, los hombres protagonizaban un 33% de las fotos que contenían personas cocinando. Tras entrenar a la máquina con estos datos, el modelo mostró su flaqueza: dedujo que el 84% de la muestra eran mujeres. "Se sabe que las tecnologías basadas en big data a veces empeoran inadvertidamente la discriminación debido a sesgos implícitos en los datos", advierten los autores. "Mostramos que partiendo de un corpus sesgado de género", añaden, los modelos predictivos "amplifican el sesgo".
Las máquinas se hacen más sexistas, racistas o clasistas porque identifican la tendencia subyacente y apuestan por ella para atinar. Ya es bien conocido el caso de Tay, el robot inteligente que Microsoft diseñó para que se integrara en la conversación de Twitter aprendiendo de los demás usuarios: tuvo que retirarlo en menos de 24 horas porque empezó a hacer apología nazi, a acosar a otros tuiteros y a defender el muro de Trump. A estas alturas, los ejemplos de algoritmos que exacerban prejuicios o discriminaciones son innumerables y ponen en entredicho la gran promesa de estos sistemas: retirar de la ecuación el error humano. Los algoritmos nos condenan a repetir el pasado del que queríamos escapar al replicar los prejuicios que nos definían.
Señale la afirmación correcta, según el texto:
Questão 2 5469619
UFMS PASSE - 2ª Etapa 2019-2021Leia a frase a seguir: “Cuando_____extraordinario se vuelve cotidiano, es la revolución”. (Ernesto “Che” Guevara)
Disponível em: www.folha.uol.com.br/mundo/2008/ 06/410812-veja-algumas-das-principais-frases che-guevara.shtml. Acesso em: 11 dez. 2020.
Assinale a alternativa que completa corretamente a lacuna da frase.
Questão 63 5418253
FACERES 2019/1Vivir cien años: la revolución de la cuarta edad
Por Guillermo Arenas
La frontera de lo que llamábamos “vejez” (parte 1)
El ser humano está envejeciendo. Esta afirmación, que podría haberse escrito en cualquier época y seguir siendo cierta, nunca ha tenido tanto significado. Nuestra esperanza de vida se ha incrementado de manera espectacular en las últimas décadas, y va a seguir creciendo. Según un informe de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), el 13% de la población europea tendrá 80 o más años en 2080, más del doble que hoy. […]
El concepto de vejez también está cambiando, y la perspectiva de un mundo en el que es común llegar a los 100 años ya no es una utopía. […]
Las preguntas en este escenario se multiplican: ¿Estamos preparados a todos los niveles —médico, económico, social o tecnológico— para afrontar una sociedad en la que la media de población sea mucho mayor? ¿Qué debemos ajustar para que el sistema no se derrumbe? ¿Somos conscientes de cómo el envejecimiento puede cambiar nuestro mundo?
Bienvenida, cuarta edad (parte 2)
Las nuevas situaciones suelen requerir nuevas fórmulas de denominación, y un cambio tan profundo en nuestra manera de vivir no podía escapar a los neologismos. Desde hace tiempo, los sociólogos han introducido el término cuarta edad para referirse a los mayores de 80 años. El cambio ha empezado, incluso si no lo hemos advertido. […]
Esas bases son, necesariamente, transversales a todos los aspectos de la sociedad, aunque, sin duda, el primer pensamiento de muchos se inclina hacia lo económico. ¿Qué va a pasar con las pensiones? ¿Está en peligro el ya maltrecho Estado de bienestar? […] “Hay dos resortes que ayudan a compensar el impacto del envejecimiento: la mayor incorporación de las mujeres y de inmigrantes a la población activa, y la tecnología”, continúa Muñoz Gallego. “Es clave que las mujeres cuenten con facilidades para incorporarse al mercado de trabajo después de terminar sus estudios o cuando llegan los hijos. Las inversiones en tecnología no solo nos facilitan la vida en el día a día, sino también la mejora de la productividad en las empresas. Esta creación de riqueza ayudará a mantener un crecimiento también de la recaudación de impuestos y de las cotizaciones a la Seguridad Social, que a día de hoy son insuficientes y acaban engordando el déficit y la deuda de un país”.
Los ajustes a esta nueva realidad también podrían llegar a ese temido momento de aplazar la edad de jubilación. La clave, quizás, resida en encontrar fórmulas que se adapten tanto a las nuevas necesidades globales como a las de las personas individuales.
Vivir más, pero mejor (parte 3)
Una vez que hemos asumido que viviremos más y, probablemente, trabajemos más años, hay otros aspectos de igual importancia que debemos tener en cuenta. Porque permanecer más tiempo en este mundo no tiene por qué significar que vivamos mejor. “Con el aumento de la esperanza de vida hemos visto cómo, lógicamente, hay un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas”, explica Laura Fernández Maldonado, responsable del área de pacientes y ciudadanos de la Fundació Salut i Envelliment. Desde su organismo, ponen en marcha programas que “fomenten el autocuidado de las personas, para que tomen conciencia de la importancia de prevenir la aparición de estas enfermedades, sobre todo las que están muy vinculadas con los estilos de vida”. Esta adaptación comienza, por tanto, por cada uno de nosotros. Prevenir las posibles enfermedades del futuro será más importante que nunca, pero algunos cambios saltan a la esfera de lo público. “Hay que intentar trasladar esa mentalidad preventiva a los sistemas sanitarios”, sostiene el doctor Salvà. “Las propuestas de la OMS de envejecimiento saludable van en la línea de defender que haya una integración de servicios sanitarios para hacer frente a este reto, pero no es suficiente. Lo que pueden hacer los gobiernos y las instituciones es darse cuenta de que todo el dinero que se invierte en actividades preventivas es dinero muy bien gastado, primero en el bienestar de las personas y, segundo, en hacer más sostenible el reto del envejecimiento” […].
(Disponible en: . Acceso el 22 de junio de 2019. (texto adaptado)
El término “niveles” presente en la pregunta: “¿Estamos preparados a todos los niveles —médico, económico, social o tecnológico— para afrontar una sociedad en la que la media de población sea mucho mayor?” (parte 1) es:
Questão 62 5418242
FACERES 2019/1Vivir cien años: la revolución de la cuarta edad
Por Guillermo Arenas
La frontera de lo que llamábamos “vejez” (parte 1)
El ser humano está envejeciendo. Esta afirmación, que podría haberse escrito en cualquier época y seguir siendo cierta, nunca ha tenido tanto significado. Nuestra esperanza de vida se ha incrementado de manera espectacular en las últimas décadas, y va a seguir creciendo. Según un informe de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), el 13% de la población europea tendrá 80 o más años en 2080, más del doble que hoy. […]
El concepto de vejez también está cambiando, y la perspectiva de un mundo en el que es común llegar a los 100 años ya no es una utopía. […]
Las preguntas en este escenario se multiplican: ¿Estamos preparados a todos los niveles —médico, económico, social o tecnológico— para afrontar una sociedad en la que la media de población sea mucho mayor? ¿Qué debemos ajustar para que el sistema no se derrumbe? ¿Somos conscientes de cómo el envejecimiento puede cambiar nuestro mundo?
Bienvenida, cuarta edad (parte 2)
Las nuevas situaciones suelen requerir nuevas fórmulas de denominación, y un cambio tan profundo en nuestra manera de vivir no podía escapar a los neologismos. Desde hace tiempo, los sociólogos han introducido el término cuarta edad para referirse a los mayores de 80 años. El cambio ha empezado, incluso si no lo hemos advertido. […]
Esas bases son, necesariamente, transversales a todos los aspectos de la sociedad, aunque, sin duda, el primer pensamiento de muchos se inclina hacia lo económico. ¿Qué va a pasar con las pensiones? ¿Está en peligro el ya maltrecho Estado de bienestar? […] “Hay dos resortes que ayudan a compensar el impacto del envejecimiento: la mayor incorporación de las mujeres y de inmigrantes a la población activa, y la tecnología”, continúa Muñoz Gallego. “Es clave que las mujeres cuenten con facilidades para incorporarse al mercado de trabajo después de terminar sus estudios o cuando llegan los hijos. Las inversiones en tecnología no solo nos facilitan la vida en el día a día, sino también la mejora de la productividad en las empresas. Esta creación de riqueza ayudará a mantener un crecimiento también de la recaudación de impuestos y de las cotizaciones a la Seguridad Social, que a día de hoy son insuficientes y acaban engordando el déficit y la deuda de un país”.
Los ajustes a esta nueva realidad también podrían llegar a ese temido momento de aplazar la edad de jubilación. La clave, quizás, resida en encontrar fórmulas que se adapten tanto a las nuevas necesidades globales como a las de las personas individuales.
Vivir más, pero mejor (parte 3)
Una vez que hemos asumido que viviremos más y, probablemente, trabajemos más años, hay otros aspectos de igual importancia que debemos tener en cuenta. Porque permanecer más tiempo en este mundo no tiene por qué significar que vivamos mejor. “Con el aumento de la esperanza de vida hemos visto cómo, lógicamente, hay un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas”, explica Laura Fernández Maldonado, responsable del área de pacientes y ciudadanos de la Fundació Salut i Envelliment. Desde su organismo, ponen en marcha programas que “fomenten el autocuidado de las personas, para que tomen conciencia de la importancia de prevenir la aparición de estas enfermedades, sobre todo las que están muy vinculadas con los estilos de vida”. Esta adaptación comienza, por tanto, por cada uno de nosotros. Prevenir las posibles enfermedades del futuro será más importante que nunca, pero algunos cambios saltan a la esfera de lo público. “Hay que intentar trasladar esa mentalidad preventiva a los sistemas sanitarios”, sostiene el doctor Salvà. “Las propuestas de la OMS de envejecimiento saludable van en la línea de defender que haya una integración de servicios sanitarios para hacer frente a este reto, pero no es suficiente. Lo que pueden hacer los gobiernos y las instituciones es darse cuenta de que todo el dinero que se invierte en actividades preventivas es dinero muy bien gastado, primero en el bienestar de las personas y, segundo, en hacer más sostenible el reto del envejecimiento” […].
(Disponible en: . Acceso el 22 de junio de 2019. (texto adaptado)
Del fragmento del texto “Las inversiones en tecnología no solo nos facilitan la vida en el día a día, sino también la mejora de la productividad en las empresas” (parte 2) se puede interpretar que:
Questão 61 5418216
FACERES 2019/1Vivir cien años: la revolución de la cuarta edad
Por Guillermo Arenas
La frontera de lo que llamábamos “vejez” (parte 1)
El ser humano está envejeciendo. Esta afirmación, que podría haberse escrito en cualquier época y seguir siendo cierta, nunca ha tenido tanto significado. Nuestra esperanza de vida se ha incrementado de manera espectacular en las últimas décadas, y va a seguir creciendo. Según un informe de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), el 13% de la población europea tendrá 80 o más años en 2080, más del doble que hoy. […]
El concepto de vejez también está cambiando, y la perspectiva de un mundo en el que es común llegar a los 100 años ya no es una utopía. […]
Las preguntas en este escenario se multiplican: ¿Estamos preparados a todos los niveles —médico, económico, social o tecnológico— para afrontar una sociedad en la que la media de población sea mucho mayor? ¿Qué debemos ajustar para que el sistema no se derrumbe? ¿Somos conscientes de cómo el envejecimiento puede cambiar nuestro mundo?
Bienvenida, cuarta edad (parte 2)
Las nuevas situaciones suelen requerir nuevas fórmulas de denominación, y un cambio tan profundo en nuestra manera de vivir no podía escapar a los neologismos. Desde hace tiempo, los sociólogos han introducido el término cuarta edad para referirse a los mayores de 80 años. El cambio ha empezado, incluso si no lo hemos advertido. […]
Esas bases son, necesariamente, transversales a todos los aspectos de la sociedad, aunque, sin duda, el primer pensamiento de muchos se inclina hacia lo económico. ¿Qué va a pasar con las pensiones? ¿Está en peligro el ya maltrecho Estado de bienestar? […] “Hay dos resortes que ayudan a compensar el impacto del envejecimiento: la mayor incorporación de las mujeres y de inmigrantes a la población activa, y la tecnología”, continúa Muñoz Gallego. “Es clave que las mujeres cuenten con facilidades para incorporarse al mercado de trabajo después de terminar sus estudios o cuando llegan los hijos. Las inversiones en tecnología no solo nos facilitan la vida en el día a día, sino también la mejora de la productividad en las empresas. Esta creación de riqueza ayudará a mantener un crecimiento también de la recaudación de impuestos y de las cotizaciones a la Seguridad Social, que a día de hoy son insuficientes y acaban engordando el déficit y la deuda de un país”.
Los ajustes a esta nueva realidad también podrían llegar a ese temido momento de aplazar la edad de jubilación. La clave, quizás, resida en encontrar fórmulas que se adapten tanto a las nuevas necesidades globales como a las de las personas individuales.
Vivir más, pero mejor (parte 3)
Una vez que hemos asumido que viviremos más y, probablemente, trabajemos más años, hay otros aspectos de igual importancia que debemos tener en cuenta. Porque permanecer más tiempo en este mundo no tiene por qué significar que vivamos mejor. “Con el aumento de la esperanza de vida hemos visto cómo, lógicamente, hay un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas”, explica Laura Fernández Maldonado, responsable del área de pacientes y ciudadanos de la Fundació Salut i Envelliment. Desde su organismo, ponen en marcha programas que “fomenten el autocuidado de las personas, para que tomen conciencia de la importancia de prevenir la aparición de estas enfermedades, sobre todo las que están muy vinculadas con los estilos de vida”. Esta adaptación comienza, por tanto, por cada uno de nosotros. Prevenir las posibles enfermedades del futuro será más importante que nunca, pero algunos cambios saltan a la esfera de lo público. “Hay que intentar trasladar esa mentalidad preventiva a los sistemas sanitarios”, sostiene el doctor Salvà. “Las propuestas de la OMS de envejecimiento saludable van en la línea de defender que haya una integración de servicios sanitarios para hacer frente a este reto, pero no es suficiente. Lo que pueden hacer los gobiernos y las instituciones es darse cuenta de que todo el dinero que se invierte en actividades preventivas es dinero muy bien gastado, primero en el bienestar de las personas y, segundo, en hacer más sostenible el reto del envejecimiento” […].
(Disponible en: . Acceso el 22 de junio de 2019. (texto adaptado)
Una medida importante, según el texto, para asegurar una vejez sana y libre de enfermedades es, sobre todo:
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