Questões de Espanhol
11.733 Questões
Questão 77 6329910
UECE 1ª Fase 2020/1T E X T O
Hallan los restos de un continente perdido, enterrados bajo el sur de Europa.
José Manuel Nieves
Hasta ahora nadie se había dado
cuenta, pero justo bajo los pies de los
habitantes del sur de Europa, lo que incluye a
la Península Ibérica, duermen los restos de un
[5] antiguo continente. Uno que se hundió hace
mucho tiempo en las profundidades de la
Tierra y cuya historia, 250 millones de años
después, ha sido reconstruida paso a paso por
un equipo de geólogos de las universidades de
[10] Utrecht, Oslo y el Instituto de Geofísica ETH,
en Zürich.
Los únicos restos visibles de ese
continente perdido, conocido como Gran Adria,
son las rocas calizas que se pueden encontrar
[15] en las cadenas montañosas del sur de Europa.
Los investigadores, que acaban de publicar su
trabajo en la revista Gondwana Research,
creen que estas rocas comenzaron su
existencia como sedimentos marinos para más
[20] tarde ser “raspadas” de la superficie de la
corteza terrestre y elevadas a sus posiciones
actuales gracias a las colisiones de las placas
tectónicas. Por ese motivo, tanto el tamaño
original como la forma y la historia de esa
[25] masa terrestre desaparecida ha sido muy
difícil de reconstruir. En su artículo, los
geólogos explican que gran parte de ella
constituyó, durante millones de años, el fondo
de antiquísimos mares tropicales poco
[30] profundos.
Una historia violenta.
Para empezar, señala Douwe van
Hinsbergen, de la Universidad de Utrecht y
primer firmante del artículo, Gran Adria tuvo
[35] una historia “violenta y complicada”. De
hecho, se separó del sur del supercontinente
Gondwana, que comprendía lo que hoy es
África, América del Sur, Australia, la Antártida,
el subcontinente indio y la Península Arábiga,
[40] hace la friolera de 240 millones de años. Y a
partir de ese momento empezó a avanzar
hacia el norte.
Los investigadores creen que hace unos
140 millones de años Gran Adria era una masa
[45] de tierra del tamaño de Groenlandia, cubierta
en gran parte por un liviano mar tropical,
donde los sedimentos se acumulaban
lentamente hasta convertirse en rocas.
Más tarde, hace entre 100 y 120
[50] millones de años, colisionó con lo que hoy es
Europa, haciéndose añicos y siendo empujado
debajo de nuestro continente. Sólo una
pequeña parte de las rocas de Gran Adria,
arrancadas de la corteza terrestre durante la
[55] colisión, consiguieron permanecer en la
superficie de la Tierra para que los geólogos
tuvieran la ocasión de descubrirlas.
En 30 países.
El estudio, además, tuvo que hacer
[60] frente a una complicación adicional: las rocas
de Gran Adria están dispersas a lo largo de
más de 30 países, que van desde una franja
de la Península Ibérica hasta Irán. Y de la
misma forma que las rocas, también los datos
[65] sobre su historia se han dispersado y han
resultado, explica van Hinsbergen, muy
difíciles de recopilar.
Periódico ABC – España. Texto adaptado.
Según los investigadores, el continente Gran Adria
Questão 75 6329906
UECE 1ª Fase 2020/1T E X T O
Hallan los restos de un continente perdido, enterrados bajo el sur de Europa.
José Manuel Nieves
Hasta ahora nadie se había dado
cuenta, pero justo bajo los pies de los
habitantes del sur de Europa, lo que incluye a
la Península Ibérica, duermen los restos de un
[5] antiguo continente. Uno que se hundió hace
mucho tiempo en las profundidades de la
Tierra y cuya historia, 250 millones de años
después, ha sido reconstruida paso a paso por
un equipo de geólogos de las universidades de
[10] Utrecht, Oslo y el Instituto de Geofísica ETH,
en Zürich.
Los únicos restos visibles de ese
continente perdido, conocido como Gran Adria,
son las rocas calizas que se pueden encontrar
[15] en las cadenas montañosas del sur de Europa.
Los investigadores, que acaban de publicar su
trabajo en la revista Gondwana Research,
creen que estas rocas comenzaron su
existencia como sedimentos marinos para más
[20] tarde ser “raspadas” de la superficie de la
corteza terrestre y elevadas a sus posiciones
actuales gracias a las colisiones de las placas
tectónicas. Por ese motivo, tanto el tamaño
original como la forma y la historia de esa
[25] masa terrestre desaparecida ha sido muy
difícil de reconstruir. En su artículo, los
geólogos explican que gran parte de ella
constituyó, durante millones de años, el fondo
de antiquísimos mares tropicales poco
[30] profundos.
Una historia violenta.
Para empezar, señala Douwe van
Hinsbergen, de la Universidad de Utrecht y
primer firmante del artículo, Gran Adria tuvo
[35] una historia “violenta y complicada”. De
hecho, se separó del sur del supercontinente
Gondwana, que comprendía lo que hoy es
África, América del Sur, Australia, la Antártida,
el subcontinente indio y la Península Arábiga,
[40] hace la friolera de 240 millones de años. Y a
partir de ese momento empezó a avanzar
hacia el norte.
Los investigadores creen que hace unos
140 millones de años Gran Adria era una masa
[45] de tierra del tamaño de Groenlandia, cubierta
en gran parte por un liviano mar tropical,
donde los sedimentos se acumulaban
lentamente hasta convertirse en rocas.
Más tarde, hace entre 100 y 120
[50] millones de años, colisionó con lo que hoy es
Europa, haciéndose añicos y siendo empujado
debajo de nuestro continente. Sólo una
pequeña parte de las rocas de Gran Adria,
arrancadas de la corteza terrestre durante la
[55] colisión, consiguieron permanecer en la
superficie de la Tierra para que los geólogos
tuvieran la ocasión de descubrirlas.
En 30 países.
El estudio, además, tuvo que hacer
[60] frente a una complicación adicional: las rocas
de Gran Adria están dispersas a lo largo de
más de 30 países, que van desde una franja
de la Península Ibérica hasta Irán. Y de la
misma forma que las rocas, también los datos
[65] sobre su historia se han dispersado y han
resultado, explica van Hinsbergen, muy
difíciles de recopilar.
Periódico ABC – España. Texto adaptado.
Las pistas encontradas del Gran Adria, según el texto, son
Questão 74 6329905
UECE 1ª Fase 2020/1T E X T O
Hallan los restos de un continente perdido, enterrados bajo el sur de Europa.
José Manuel Nieves
Hasta ahora nadie se había dado
cuenta, pero justo bajo los pies de los
habitantes del sur de Europa, lo que incluye a
la Península Ibérica, duermen los restos de un
[5] antiguo continente. Uno que se hundió hace
mucho tiempo en las profundidades de la
Tierra y cuya historia, 250 millones de años
después, ha sido reconstruida paso a paso por
un equipo de geólogos de las universidades de
[10] Utrecht, Oslo y el Instituto de Geofísica ETH,
en Zürich.
Los únicos restos visibles de ese
continente perdido, conocido como Gran Adria,
son las rocas calizas que se pueden encontrar
[15] en las cadenas montañosas del sur de Europa.
Los investigadores, que acaban de publicar su
trabajo en la revista Gondwana Research,
creen que estas rocas comenzaron su
existencia como sedimentos marinos para más
[20] tarde ser “raspadas” de la superficie de la
corteza terrestre y elevadas a sus posiciones
actuales gracias a las colisiones de las placas
tectónicas. Por ese motivo, tanto el tamaño
original como la forma y la historia de esa
[25] masa terrestre desaparecida ha sido muy
difícil de reconstruir. En su artículo, los
geólogos explican que gran parte de ella
constituyó, durante millones de años, el fondo
de antiquísimos mares tropicales poco
[30] profundos.
Una historia violenta.
Para empezar, señala Douwe van
Hinsbergen, de la Universidad de Utrecht y
primer firmante del artículo, Gran Adria tuvo
[35] una historia “violenta y complicada”. De
hecho, se separó del sur del supercontinente
Gondwana, que comprendía lo que hoy es
África, América del Sur, Australia, la Antártida,
el subcontinente indio y la Península Arábiga,
[40] hace la friolera de 240 millones de años. Y a
partir de ese momento empezó a avanzar
hacia el norte.
Los investigadores creen que hace unos
140 millones de años Gran Adria era una masa
[45] de tierra del tamaño de Groenlandia, cubierta
en gran parte por un liviano mar tropical,
donde los sedimentos se acumulaban
lentamente hasta convertirse en rocas.
Más tarde, hace entre 100 y 120
[50] millones de años, colisionó con lo que hoy es
Europa, haciéndose añicos y siendo empujado
debajo de nuestro continente. Sólo una
pequeña parte de las rocas de Gran Adria,
arrancadas de la corteza terrestre durante la
[55] colisión, consiguieron permanecer en la
superficie de la Tierra para que los geólogos
tuvieran la ocasión de descubrirlas.
En 30 países.
El estudio, además, tuvo que hacer
[60] frente a una complicación adicional: las rocas
de Gran Adria están dispersas a lo largo de
más de 30 países, que van desde una franja
de la Península Ibérica hasta Irán. Y de la
misma forma que las rocas, también los datos
[65] sobre su historia se han dispersado y han
resultado, explica van Hinsbergen, muy
difíciles de recopilar.
Periódico ABC – España. Texto adaptado.
De acuerdo con el primer párrafo del texto, el Gran Adria
Questão 30 6319960
UNICENTRO 2020
Puede interpretarse la historieta como
Questão 28 6319958
UNICENTRO 2020TEXTO:
Adiós al obrero
En los campos no se inclinan los jornaleros,
sino que circula un pequeño robot cuyos sensores
reconocen los melones maduros para su recolección.
Las grabadoras y otras técnicas de reconocimiento
[5] de voz eliminan, en los bancos y en los ministerios,
a cientos de operarios para la atención al cliente.
Las secretarias son una raza en extinción, pero
también los cajeros, los mineros, los campesinos, los
bibliotecarios, los obreros del metal o los traductores.
[10] Para J. Rifkin, autor de El fin del trabajo, la
introducción masiva de nuevas tecnologías de la
información y biotecnologías no sólo produce un
ajuste en el modo de producción, sino una revolución
que destruye millones de puestos de trabajo y que no
[15] ha hecho más que empezar.
J. Blanco, sociólogo del sindicato CC.OO,
comienza por introducir un matiz fundamental: no
hay que confundir trabajo y trabajo asalariado. “A
lo que asistimos es a la reforma radical del estatuto
[20] del empleo, que no sólo sirvió de base al sistema
redistributivo, sino que racionalizó las relaciones
sociales en los últimos 50 años. La visión de Rifkin
pertenece al enfoque del determinismo tecnológico.
En este enfoque, la tecnología o la economía actúan
[25] como una fuerza fuera de la política. Se habla de
mercado o tecnología contra sociedad, como si
fueran estáticas y separables. De ahí el sentido
catastrófico”.
Blanco está de acuerdo con la visión del paso
[30] de una sociedad de la seguridad a una sociedad de
la distribución de riesgos, en que el trabajo habría
perdido su centralidad. A lo que hay que añadir la
enorme influencia de la globalización: “La introducción
de tecnologías no limita la cantidad de trabajo, pero
[35] transforma el trabajo, los procesos y la distribución”.
¿Es posible predecir tendencias? “Se va hacia
una sociedad más rica y más racional en la asignación
de recursos”, no necesariamente más justa o más
benévola. Eso dependerá de las personas y de la
[40] política.
PERNAS, B.; TOLEDO, V. de. In: La Modificación. n. s/d, p. 45-6. (Adaptado).
El término “añadir” (l. 32) puede, sin cambiar el sentido original ni realizar otras alteraciones, sustituirse por
Questão 27 6319957
UNICENTRO 2020TEXTO:
Adiós al obrero
En los campos no se inclinan los jornaleros,
sino que circula un pequeño robot cuyos sensores
reconocen los melones maduros para su recolección.
Las grabadoras y otras técnicas de reconocimiento
[5] de voz eliminan, en los bancos y en los ministerios,
a cientos de operarios para la atención al cliente.
Las secretarias son una raza en extinción, pero
también los cajeros, los mineros, los campesinos, los
bibliotecarios, los obreros del metal o los traductores.
[10] Para J. Rifkin, autor de El fin del trabajo, la
introducción masiva de nuevas tecnologías de la
información y biotecnologías no sólo produce un
ajuste en el modo de producción, sino una revolución
que destruye millones de puestos de trabajo y que no
[15] ha hecho más que empezar.
J. Blanco, sociólogo del sindicato CC.OO,
comienza por introducir un matiz fundamental: no
hay que confundir trabajo y trabajo asalariado. “A
lo que asistimos es a la reforma radical del estatuto
[20] del empleo, que no sólo sirvió de base al sistema
redistributivo, sino que racionalizó las relaciones
sociales en los últimos 50 años. La visión de Rifkin
pertenece al enfoque del determinismo tecnológico.
En este enfoque, la tecnología o la economía actúan
[25] como una fuerza fuera de la política. Se habla de
mercado o tecnología contra sociedad, como si
fueran estáticas y separables. De ahí el sentido
catastrófico”.
Blanco está de acuerdo con la visión del paso
[30] de una sociedad de la seguridad a una sociedad de
la distribución de riesgos, en que el trabajo habría
perdido su centralidad. A lo que hay que añadir la
enorme influencia de la globalización: “La introducción
de tecnologías no limita la cantidad de trabajo, pero
[35] transforma el trabajo, los procesos y la distribución”.
¿Es posible predecir tendencias? “Se va hacia
una sociedad más rica y más racional en la asignación
de recursos”, no necesariamente más justa o más
benévola. Eso dependerá de las personas y de la
[40] política.
PERNAS, B.; TOLEDO, V. de. In: La Modificación. n. s/d, p. 45-6. (Adaptado).
La frase “no ha hecho más que empezar.” (l. 14-15) significa lo mismo que
06
![[Marketing] Questao Topo - deslogado](https://storage.estuda.com.br/banners/0_6b7ebee90b03af1c560c73bb8bcce34a_banner_deslogado_70_dias.png)