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Questão 19 9550524
FACISA 2022/1De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
La expresión “sin embargo” que aparece en la línea 6 denota un sentido
Questão 18 9550520
FACISA 2022/1De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
Marque V para verdadero y F para falso. De acuerdo con el texto las palabras de Alberto Fernández deja entrever
( ) un supuesto racismo.
( ) una incómoda ignorancia.
( ) una posible superioridad frente a los brasileños y mexicanos.
La secuencia correcta es
Questão 17 9550517
FACISA 2022/1De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
Las “políticas de europeización” argentinas consistieron en
I. aceptar el mestizaje proprio del continente americano.
II. poblar Argentina de “gente civilizada”.
III. refutar a los europeos en la inmigración.
Está(n) correcta(s) solamente:
Questão 20 9550496
FACISA 2022/2De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.

Al leer el texto se concluye que
I. para la niña todos los alumnos son iguales.
II. la escuela donde estudia la niña recibe muchos extranjeros.
III. en el colegio de la niña no hay inmigrantes.
Está(n) correcta(s) solamente:
Questão 19 9550494
FACISA 2022/2De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
La partícula “sino” en la línea 37
Questão 64 9549966
FACERES 2022Texto
Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades
Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para el desarrollo sostenible.
Actualmente, el mundo se enfrenta a una crisis sanitaria mundial sin precedentes; la COVID-19 está propagando el sufrimiento humano, desestabilizando la economía mundial y cambiando drásticamente las vidas de miles de millones de personas en todo el mundo.
Antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud de millones de personas. En concreto, estos grandes avances se alcanzaron al aumentar la esperanza de vida y reducir algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la mortalidad infantil y materna. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar por completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de problemas de salud, tanto constantes como emergentes. A través de una financiación más eficiente de los sistemas sanitarios, un mayor saneamiento e higiene, y un mayor acceso al personal médico, se podrán conseguir avances significativos a la hora de ayudar a salvar las vidas de millones de personas.
Las emergencias sanitarias, como la derivada de la COVID-19, suponen un riesgo mundial y han demostrado que la preparación es vital. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señaló las grandes diferencias relativas a las capacidades de los países para lidiar con la crisis de la COVID-19 y recuperarse de ella. La pandemia constituye un punto de inflexión en lo referente a la preparación para las emergencias sanitarias y la inversión en servicios públicos vitales del siglo XXI.
(Disponible en: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/ - (texto adaptado). Acceso: el 19 de julio de 2022.)
El uso de la conjunción “e” en el fragmento del texto “un mayor saneamiento e higiene” corresponde al uso en:
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