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Questão 12 15182032
Unichristus 2023/2BURNOUT: CÓMO ACCIONAR CUANDO EL ESTRÉS SE VUELVE CRÓNICO
El gran problema es que el burnout no solo provoca muchos síntomas de malestar, sino que duplica la probabilidad de desarrollar trastornos mentales más severos, como trastornos de ansiedad y depresión. También influye en la productividad de los trabajadores. Diferentes investigaciones han demostrado que genera menor desempeño laboral, menor compromiso y mayor insatisfacción.
Disponível em: https://www.pagina12.com.ar/ 440102-burnout_como-accionar-cuando-el -estres-se-vuelve-cronico. Acesso em: 26 maio 2023
Nesse fragmento, os termos destacados expressam
Questão 4 15030370
UNESPAR 2023El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas
Las personas hambrientas aumentan en 14 millones en un año, según una encuesta nacional realizada por la red Penssan, una alianza de investigadores académicos y ONG.

Un chico come un plato donado por una ONG en la favela Jardim Peri de São Paulo, en mayo 2022. VICTOR MORIYAMA
Una encuesta realizada puerta a puerta por todo Brasil ha traducido en una detallada radiografía lo que salta a la vista con el espectacular aumento de personas sin techo, de las colas ante los comedores benéficos y de lo vacías que están las carnicerías en las zonas rurales o en las favelas: el fuerte aumento del hambre. Unos 33 millones de brasileños (el 16% de la población) no tienen qué comer, según una encuesta realizada por la Red Penssan. En poco más de un año, los hambrientos se han incrementado en 14 millones (es decir, más que los habitantes de São Paulo, la ciudad más poblada de América Latina). Durante la pandemia, el hambre se ha disparado a niveles de hace tres décadas.
Ni la epidemia del coronavirus, ni el agravamiento de la crisis económica que ha conllevado son el único factor que explica este brutal aumento del hambre. Esta segunda encuesta nacional apunta a los desastrosos efectos del desmantelamiento de políticas públicas vitales para las familias pobres. Por ejemplo, las compras institucionales que permiten a los pequeños agricultores disponer de una renta por suministrar alimentos a las escuelas. Que los niños no vayan al colegio significa aprender menos, pero también alimentarse peor porque ya no tienen un desayuno o una merienda garantizados.
La encuesta se basa en visitas a más de 12.000 hogares repartidos por casi todo el vasto y desigual territorio del país, que fueron realizadas entre noviembre y abril pasados.
Nilson de Paula es investigador de Políticas Públicas, uno de los autores del informe de la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y así define el hambre: ―Cuando un miembro de la familia deja de alimentarse, ya no queda comida ni tienen dinero para comprarla". El profesor de la Universidad Federal de Paraná recalca al teléfono desde Curitiba que ―el hambre es un proceso".
Antes de llegar a padecerlo, las necesidades se van acumulando. Los 33 millones de ciudadanos hambrientos son parte de un grupo mucho mayor, el de los 125 millones de brasileños que viven de manera cotidiana con la inquietud de si van a tener dinero o alimentos que colocar en el plato para desayunar, comer o cenar.
El hambre, como todo en Brasil, no escapa a la desigualdad. Como suelen decir los activistas brasileños, tiene género y color. La información recabada por los encuestadores permite hacer una radiografía de los hambrientos. Viven en un hogar —o una chabola— que encabeza una mujer negra con hijos y está ubicado en el campo en el norte del país.
El profesor de Paula subraya que, ―en una sociedad marcada por una profunda desigualdad como la brasileña, no es posible que el problema del hambre sea resuelto por las meras fuerzas del mercado". Explica que en los últimos años ―la negligencia del Estado ha pasado a ser determinante. Existe una precarización sistemática de las políticas públicas", impulsada por Gobiernos partidarios del Estado mínimo. Y la pandemia ha agravado un panorama cada vez más hostil para los pobres, con el paro en aumento y los salarios y la renta en caída.
Por si fuera poco, una inflación que está entre las más altas del mundo corroe especialmente el bolsillo de los que menos tienen. Y la inflación se come el aumento del salario mínimo. Datos que dibujan un panorama catastrófico para buena parte de los brasileños.
Un tercio de la ciudadanía vive con menos de medio salario mínimo, fijado en 1.212 reales (230 dólares, 250 euros). El hambre en Brasil es un problema, sobre todo, de renta, de falta de dinero, insiste el coautor del informe. Para ilustrarlo, ofrece el siguiente dato: ―Entre los que ganan por encima de un salario mínimo, el hambre, la inseguridad alimentaria grave, es solo del 3%".
Disponível em: https://elpais.com/internacional/2022-06-08/el-hambre-en-brasil-se-dispara-a-niveles-de-hace-tres-decadas-al-alcanzar-los-33- millones-de-personas. Acesso em: 14 ago. 2022. Adaptado.
O texto da reportagem ressalta que o Brasil enfrenta vários problemas e desafios no campo social e econômico. Marque com V se a afirmação for verdadeira ou F se falsa, conforme o texto apresentado:
( ) Um terço dos cidadãos não vivem com menos de meio salário mínimo.
( ) Uma inflação que está entre as mais altas do mundo corrói especialmente o bolso de quem tem menos.
( ) A pandemia não agravou um cenário cada vez mais hostil para os pobres, com o desemprego aumentando e os salários e a renda caindo.
( ) Cerca de 33 milhões de brasileiros (16% da população) não têm o que comer.
( ) Os 33 milhões de famintos fazem parte de um grupo muito maior, o dos 125 milhões de brasileiros que convivem diariamente com a preocupação de ter dinheiro ou comida para colocar no prato no café da manhã, almoço ou jantar.
De acordo com o texto "El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas", assinale a alternativa CORRETA:
Questão 3 15030360
UNESPAR 2023El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas
Las personas hambrientas aumentan en 14 millones en un año, según una encuesta nacional realizada por la red Penssan, una alianza de investigadores académicos y ONG.

Un chico come un plato donado por una ONG en la favela Jardim Peri de São Paulo, en mayo 2022. VICTOR MORIYAMA
Una encuesta realizada puerta a puerta por todo Brasil ha traducido en una detallada radiografía lo que salta a la vista con el espectacular aumento de personas sin techo, de las colas ante los comedores benéficos y de lo vacías que están las carnicerías en las zonas rurales o en las favelas: el fuerte aumento del hambre. Unos 33 millones de brasileños (el 16% de la población) no tienen qué comer, según una encuesta realizada por la Red Penssan. En poco más de un año, los hambrientos se han incrementado en 14 millones (es decir, más que los habitantes de São Paulo, la ciudad más poblada de América Latina). Durante la pandemia, el hambre se ha disparado a niveles de hace tres décadas.
Ni la epidemia del coronavirus, ni el agravamiento de la crisis económica que ha conllevado son el único factor que explica este brutal aumento del hambre. Esta segunda encuesta nacional apunta a los desastrosos efectos del desmantelamiento de políticas públicas vitales para las familias pobres. Por ejemplo, las compras institucionales que permiten a los pequeños agricultores disponer de una renta por suministrar alimentos a las escuelas. Que los niños no vayan al colegio significa aprender menos, pero también alimentarse peor porque ya no tienen un desayuno o una merienda garantizados.
La encuesta se basa en visitas a más de 12.000 hogares repartidos por casi todo el vasto y desigual territorio del país, que fueron realizadas entre noviembre y abril pasados.
Nilson de Paula es investigador de Políticas Públicas, uno de los autores del informe de la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y así define el hambre: ―Cuando un miembro de la familia deja de alimentarse, ya no queda comida ni tienen dinero para comprarla". El profesor de la Universidad Federal de Paraná recalca al teléfono desde Curitiba que ―el hambre es un proceso".
Antes de llegar a padecerlo, las necesidades se van acumulando. Los 33 millones de ciudadanos hambrientos son parte de un grupo mucho mayor, el de los 125 millones de brasileños que viven de manera cotidiana con la inquietud de si van a tener dinero o alimentos que colocar en el plato para desayunar, comer o cenar.
El hambre, como todo en Brasil, no escapa a la desigualdad. Como suelen decir los activistas brasileños, tiene género y color. La información recabada por los encuestadores permite hacer una radiografía de los hambrientos. Viven en un hogar —o una chabola— que encabeza una mujer negra con hijos y está ubicado en el campo en el norte del país.
El profesor de Paula subraya que, ―en una sociedad marcada por una profunda desigualdad como la brasileña, no es posible que el problema del hambre sea resuelto por las meras fuerzas del mercado". Explica que en los últimos años ―la negligencia del Estado ha pasado a ser determinante. Existe una precarización sistemática de las políticas públicas", impulsada por Gobiernos partidarios del Estado mínimo. Y la pandemia ha agravado un panorama cada vez más hostil para los pobres, con el paro en aumento y los salarios y la renta en caída.
Por si fuera poco, una inflación que está entre las más altas del mundo corroe especialmente el bolsillo de los que menos tienen. Y la inflación se come el aumento del salario mínimo. Datos que dibujan un panorama catastrófico para buena parte de los brasileños.
Un tercio de la ciudadanía vive con menos de medio salario mínimo, fijado en 1.212 reales (230 dólares, 250 euros). El hambre en Brasil es un problema, sobre todo, de renta, de falta de dinero, insiste el coautor del informe. Para ilustrarlo, ofrece el siguiente dato: ―Entre los que ganan por encima de un salario mínimo, el hambre, la inseguridad alimentaria grave, es solo del 3%".
Disponível em: https://elpais.com/internacional/2022-06-08/el-hambre-en-brasil-se-dispara-a-niveles-de-hace-tres-decadas-al-alcanzar-los-33- millones-de-personas. Acesso em: 14 ago. 2022. Adaptado.
Conforme o texto da reportagem, o pesquisador, menciona a causa da presença histórica da fome no Brasil. Analise as seguintes assertivas:
I. A fome é uma fantasia social.
II. A fome é um processo.
III. A fome é um produto de luxo.
IV. A fome e a desiguladade são invenções no Brasil.
V. A fome é um processo e não influência a desigualdade.
De acordo com o texto "El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas", assinale a alternativa CORRETA:
Questão 2 15030350
UNESPAR 2023El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas
Las personas hambrientas aumentan en 14 millones en un año, según una encuesta nacional realizada por la red Penssan, una alianza de investigadores académicos y ONG.

Un chico come un plato donado por una ONG en la favela Jardim Peri de São Paulo, en mayo 2022. VICTOR MORIYAMA
Una encuesta realizada puerta a puerta por todo Brasil ha traducido en una detallada radiografía lo que salta a la vista con el espectacular aumento de personas sin techo, de las colas ante los comedores benéficos y de lo vacías que están las carnicerías en las zonas rurales o en las favelas: el fuerte aumento del hambre. Unos 33 millones de brasileños (el 16% de la población) no tienen qué comer, según una encuesta realizada por la Red Penssan. En poco más de un año, los hambrientos se han incrementado en 14 millones (es decir, más que los habitantes de São Paulo, la ciudad más poblada de América Latina). Durante la pandemia, el hambre se ha disparado a niveles de hace tres décadas.
Ni la epidemia del coronavirus, ni el agravamiento de la crisis económica que ha conllevado son el único factor que explica este brutal aumento del hambre. Esta segunda encuesta nacional apunta a los desastrosos efectos del desmantelamiento de políticas públicas vitales para las familias pobres. Por ejemplo, las compras institucionales que permiten a los pequeños agricultores disponer de una renta por suministrar alimentos a las escuelas. Que los niños no vayan al colegio significa aprender menos, pero también alimentarse peor porque ya no tienen un desayuno o una merienda garantizados.
La encuesta se basa en visitas a más de 12.000 hogares repartidos por casi todo el vasto y desigual territorio del país, que fueron realizadas entre noviembre y abril pasados.
Nilson de Paula es investigador de Políticas Públicas, uno de los autores del informe de la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y así define el hambre: ―Cuando un miembro de la familia deja de alimentarse, ya no queda comida ni tienen dinero para comprarla". El profesor de la Universidad Federal de Paraná recalca al teléfono desde Curitiba que ―el hambre es un proceso".
Antes de llegar a padecerlo, las necesidades se van acumulando. Los 33 millones de ciudadanos hambrientos son parte de un grupo mucho mayor, el de los 125 millones de brasileños que viven de manera cotidiana con la inquietud de si van a tener dinero o alimentos que colocar en el plato para desayunar, comer o cenar.
El hambre, como todo en Brasil, no escapa a la desigualdad. Como suelen decir los activistas brasileños, tiene género y color. La información recabada por los encuestadores permite hacer una radiografía de los hambrientos. Viven en un hogar —o una chabola— que encabeza una mujer negra con hijos y está ubicado en el campo en el norte del país.
El profesor de Paula subraya que, ―en una sociedad marcada por una profunda desigualdad como la brasileña, no es posible que el problema del hambre sea resuelto por las meras fuerzas del mercado". Explica que en los últimos años ―la negligencia del Estado ha pasado a ser determinante. Existe una precarización sistemática de las políticas públicas", impulsada por Gobiernos partidarios del Estado mínimo. Y la pandemia ha agravado un panorama cada vez más hostil para los pobres, con el paro en aumento y los salarios y la renta en caída.
Por si fuera poco, una inflación que está entre las más altas del mundo corroe especialmente el bolsillo de los que menos tienen. Y la inflación se come el aumento del salario mínimo. Datos que dibujan un panorama catastrófico para buena parte de los brasileños.
Un tercio de la ciudadanía vive con menos de medio salario mínimo, fijado en 1.212 reales (230 dólares, 250 euros). El hambre en Brasil es un problema, sobre todo, de renta, de falta de dinero, insiste el coautor del informe. Para ilustrarlo, ofrece el siguiente dato: ―Entre los que ganan por encima de un salario mínimo, el hambre, la inseguridad alimentaria grave, es solo del 3%".
Disponível em: https://elpais.com/internacional/2022-06-08/el-hambre-en-brasil-se-dispara-a-niveles-de-hace-tres-decadas-al-alcanzar-los-33- millones-de-personas. Acesso em: 14 ago. 2022. Adaptado.
"Ni la epidemia del coronavirus, ni el agravamiento de la crisis económica que ha conllevado son el único factor que explica este brutal aumento del hambre. Esta segunda encuesta nacional apunta a los desastrosos efectos del desmantelamiento de políticas públicas vitales para las familias pobres". Segundo o texto, a segunda pesquisa nacional apontou como fator principal do aumento brutal da fome no Brasil:
I. os efeitos desastrosos e positivos da pandemia do coronavírus e a crise econômica.
II. os efeitos desastrosos da inexistência da crise econômica e a multiplicidade de políticas públicas.
III. os efeitos desastrosos do desmantelamento de políticas públicas vitais para as famílias pobres.
IV. os efeitos desastroso da pandemia, da crise econômica e a multiplicação de políticas públicas vitais para as famílias brasileiras.
V. os efeitos desastrosos da pandemia, da crise econômica e do desmantelamento de políticas públicas vitais para as famílias ricas.
De acordo com o texto "El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas", assinale a alternativa CORRETA:
Questão 1 15030321
UNESPAR 2023El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas
Las personas hambrientas aumentan en 14 millones en un año, según una encuesta nacional realizada por la red Penssan, una alianza de investigadores académicos y ONG.

Un chico come un plato donado por una ONG en la favela Jardim Peri de São Paulo, en mayo 2022. VICTOR MORIYAMA
Una encuesta realizada puerta a puerta por todo Brasil ha traducido en una detallada radiografía lo que salta a la vista con el espectacular aumento de personas sin techo, de las colas ante los comedores benéficos y de lo vacías que están las carnicerías en las zonas rurales o en las favelas: el fuerte aumento del hambre. Unos 33 millones de brasileños (el 16% de la población) no tienen qué comer, según una encuesta realizada por la Red Penssan. En poco más de un año, los hambrientos se han incrementado en 14 millones (es decir, más que los habitantes de São Paulo, la ciudad más poblada de América Latina). Durante la pandemia, el hambre se ha disparado a niveles de hace tres décadas.
Ni la epidemia del coronavirus, ni el agravamiento de la crisis económica que ha conllevado son el único factor que explica este brutal aumento del hambre. Esta segunda encuesta nacional apunta a los desastrosos efectos del desmantelamiento de políticas públicas vitales para las familias pobres. Por ejemplo, las compras institucionales que permiten a los pequeños agricultores disponer de una renta por suministrar alimentos a las escuelas. Que los niños no vayan al colegio significa aprender menos, pero también alimentarse peor porque ya no tienen un desayuno o una merienda garantizados.
La encuesta se basa en visitas a más de 12.000 hogares repartidos por casi todo el vasto y desigual territorio del país, que fueron realizadas entre noviembre y abril pasados.
Nilson de Paula es investigador de Políticas Públicas, uno de los autores del informe de la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y así define el hambre: ―Cuando un miembro de la familia deja de alimentarse, ya no queda comida ni tienen dinero para comprarla". El profesor de la Universidad Federal de Paraná recalca al teléfono desde Curitiba que ―el hambre es un proceso".
Antes de llegar a padecerlo, las necesidades se van acumulando. Los 33 millones de ciudadanos hambrientos son parte de un grupo mucho mayor, el de los 125 millones de brasileños que viven de manera cotidiana con la inquietud de si van a tener dinero o alimentos que colocar en el plato para desayunar, comer o cenar.
El hambre, como todo en Brasil, no escapa a la desigualdad. Como suelen decir los activistas brasileños, tiene género y color. La información recabada por los encuestadores permite hacer una radiografía de los hambrientos. Viven en un hogar —o una chabola— que encabeza una mujer negra con hijos y está ubicado en el campo en el norte del país.
El profesor de Paula subraya que, ―en una sociedad marcada por una profunda desigualdad como la brasileña, no es posible que el problema del hambre sea resuelto por las meras fuerzas del mercado". Explica que en los últimos años ―la negligencia del Estado ha pasado a ser determinante. Existe una precarización sistemática de las políticas públicas", impulsada por Gobiernos partidarios del Estado mínimo. Y la pandemia ha agravado un panorama cada vez más hostil para los pobres, con el paro en aumento y los salarios y la renta en caída.
Por si fuera poco, una inflación que está entre las más altas del mundo corroe especialmente el bolsillo de los que menos tienen. Y la inflación se come el aumento del salario mínimo. Datos que dibujan un panorama catastrófico para buena parte de los brasileños.
Un tercio de la ciudadanía vive con menos de medio salario mínimo, fijado en 1.212 reales (230 dólares, 250 euros). El hambre en Brasil es un problema, sobre todo, de renta, de falta de dinero, insiste el coautor del informe. Para ilustrarlo, ofrece el siguiente dato: ―Entre los que ganan por encima de un salario mínimo, el hambre, la inseguridad alimentaria grave, es solo del 3%".
Disponível em: https://elpais.com/internacional/2022-06-08/el-hambre-en-brasil-se-dispara-a-niveles-de-hace-tres-decadas-al-alcanzar-los-33- millones-de-personas. Acesso em: 14 ago. 2022. Adaptado.
De acordo com o texto "El hambre en Brasil se dispara a niveles de hace tres décadas al alcanzar los 33 millones de personas", o professor Nilson de Paula descreve uma marca que caracteriza a sociedade brasileira e um elemento negativo que impossibilita a luta contra a fome no Brasil. Analise as seguintes assertivas:
I. Uma sociedade marcada por profundas riquezas de todas as classes sociais como a brasileira, ainda é possível que o problema da fome seja resolvido por meras forças de mercado.
II. Uma sociedade marcada por inexistência de desigualdades como a brasileira, o problema da fome será resolvido por meras vontades de mercado.
III. Uma sociedade marcada por profundas desigualdades como a brasileira, não é possível que o problema da fome seja resolvido por meras forças de mercado.
IV. Uma sociedade marcada por nenhuma desigualdade como a brasileira, o problema da fome é mera hipocrisia que resolvido por meras forças de mercado.
V. Uma sociedade marcada por profundas desigualdades como a brasileira, a fome nunca foi e nem será um problema.
A seguir assinale a CORRETA:
Questão 50 14835338
PAS - UFLA 2 Etapa 2023-2025Lea el texto con atención y marque la alternativa correcta para la cuestion.
TEXTO 3
¿CÓMO AFECTA EL EXCESO DE INFORMACIÓN AL CEREBRO?
[1] Con la pandemia del COVID-19 ha llegado también la sobreinformación que puede abrumar más que la
misma pandemia. De ahí que el subdirector de la Organización Mundial de la Salud se refiera a una
segunda pandemia tras la del COVID-19, la “infodemia”. Con esto se refiere a la toxicidad que se
produce a través de la constante información a la que son expuestas las personas.
[5] La doctora Marcia Castillo, médico neuróloga explica que el ser humano no solo procesa esa
información que recibe de manera cognitiva sino emocionalmente, el impacto que esta información
genera no solo se produce en la corteza cerebral, es decir, el ser humano no solo piensa en esa
información sino que hace una introspección y esto genera una cascada neuroquímica de angustia,
miedo y pánico.
[10] Explica que aunque es necesario estar informado, también es necesario parar. “Si no bloqueamos esa
información en algún momento vamos a caer en un estado de ánimo depresivo, de ansiedad e
insomnio y al pasar todo esto podríamos necesitar la asistencia de un profesional de la salud mental”.
La doctora Castillo recomienda apagar por un rato el televisor y en vez de noticias escuchar música
relajante o solo escuchar el silencio, evitar exceso de publicidad, utilizando filtros en el correo
[15] electrónico, apagar el celular por unas horas, practicar la atención plenas, hacer ejercicios de
respiración y relajación, leer y compartir esa lectura y conversar con los seres queridos.
Además, la especialista de la Neurología recomienda filtrar la información, buscar fuentes fidedignas,
para evitar la propagación de informaciones falsas.
Fuente: Diario Salud 16/05/2023 https://diariosalud.com/como-afecta-el-exceso-de-informacion-al-cerebro/
De acuerdo con el texto, ¿Cuál es la información correcta que la doctora Marcia Castillo escribe sobre el exceso de información?
06
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