Questões de Espanhol
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Questão 78 11149617
UECE 1ª Fase 2024/1Máquinas de Libros
Dicen que el transporte público es uno de los
lugares donde la gente lee más - aunque no siempre
más a gusto - para matar el tiempo durante el
trayecto de un lugar a otro. Dicen, también, que el
[5] verano es el tiempo más adecuado para el libro de
bolsillo: el ajetreo de los viajes, el agua y la arena de
la playa no son inconvenientes para unas ediciones
sufridas y, además, baratas. De esta forma, los
responsables del sello Guía de Lectura han decidido
[10] experimentar la rentabilidad de un nuevo tipo de
punto de venta y han instalado ocho máquinas
expendedoras de libros en la red de metro de
Barcelona que funcionan exactamente igual que las
máquinas donde los viajeros pueden comprar
[15] refrescos, tentempiés tabaco.
Ya no es sólo que los libros de bolsillo llenen los
quioscos de aeropuertos, estaciones de trenes y
autobuses. Desde la semana pasada se ofrecen
también, como si fueran refrescos y patatas fritas,
[20] en los andenes, vestíbulos y pasillos del metro. La
instalación de las máquinas, en las que se venden
libros de gran éxito de ventas, obedece a un
programa piloto que, si funciona, se trasladará a
todas las ciudades españolas que tengan red de
[25] metro, explican los responsables de Guía de Lectura,
quienes ya instalaron este tipo de máquinas en
diversos lugares de Chile. También, continúan, se
está estudiando la posibilidad de instalarlas en
hospitales y gasolineras.
[30] Quizá porque durante el mes de agosto en
la ciudad hay más turistas que habitantes, a las
nuevas máquinas de libros les cuesta más vender
que a sus compañeras de los refrescos. Eso sí,
despiertan altas dosis de curiosidad y miradas
[35] llenas de asombro. La costumbre aún tiene que
consolidarse y, aunque muchos duden de su
rentabilidad, lo cierto es que artefactos tan
sólidos como las máquinas expendedoras de
tarjetas de visita, instaladas hace años en el
[40] suburbano de Barcelona, todavía funcionan.
El procedimiento es muy simple. Basta con
introducir el dinero - los precios oscilan entre los
4,80 y los 8,50 euros - y pulsar en un teclado el
número del libro escogido entre la veintena de
[45] títulos que se ofrecen. Las ruedecillas que lo sujetan
empiezan a girar, el libro se desprende del estante y
el comprador lo puede recoger en un cajón situado
en la parte inferior del aparato. Entonces se
descubre que el libro en cuestión está protegido con
[50] una capa de plástico para que no se estropee
durante la caída. También se aceptan billetes y,
como no podía ser de otro modo, la máquina
devuelve cambio. Los títulos disponibles, que irán
cambiando cada dos semanas, constituyen una
[55] selección de obras de muy diverso signo y más o
menos recientes.
La expresión “aunque no siempre más a gusto” (líneas 02-03) puede ser entendida, en portugués, como
Questão 16 11114413
USS (Univassouras) Medicina 2024/1TEXTO
DEMOCRACIA Y SALUD: LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA TAMBIÉN PUEDE AYUDAR A SANAR
“Durante la crisis del coronavirus, las decisiones de las autoridades se tomaron muy deprisa”, señala Siiri Ann
Doka. Tal vez demasiado rápido para que los ciudadanos y los pacientes pudieran involucrarse. Siiri Ann
Doka es responsable del seguimiento de las políticas sanitarias en la asociación nacional alemana de grupos
de “autoayuda”, unas células de autoayuda para pacientes crónicos o personas con discapacidad. Su objetivo
[5] es fomentar la participación de la población afectada en las políticas sanitarias.
La asociación nacional de grupos de autoayuda existe desde hace más de 50 años. Desde 2004 actúa
igualmente como representante de los pacientes en el Comité Federal Mixto que toma las decisiones
relativas al sistema de salud: organización y coste de la atención médica, evaluación de los medicamentos y
tratamientos reembolsados por los seguros de salud, etc. No obstante, únicamente los representantes de los
[10] médicos, de las compañías de seguros médicos y de los hospitales tienen derecho a voto en dicho comité.
Los representantes de los pacientes y los usuarios de la atención sanitaria solo poseen capacidad consultiva.
Incluso con tales conocimientos y experiencia de participación, en Alemania, al igual que en otros países, la
respuesta a la crisis provocada por la pandemia de covid-19 se decidió en gran medida sin la participación
de las organizaciones de pacientes. “En una situación de crisis, volvemos a las viejas costumbres”, señala
[15] también Valéry Ridde, director en el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD).
Otros países desarrollaron, hace ya varias décadas, respuestas participativas a las cuestiones de salud. “En
1971, Quebec adoptó una profunda reforma de su sistema de salud, con la puesta en marcha de una red de
sanidad pública y servicios sociales. Mediante dicha reforma se creó asimismo un nuevo tipo de institución:
los centros locales de servicio comunitario, o CLSC”, explica Anne Plourde, investigadora del Institut de
[20] recherches et d’informations socio-économiques du Québec y de la Universidad York de Toronto.
A partir de los años 1990, el Gobierno empezó a fusionar tales centros con otros tipos de instituciones,
como las residencias de mayores. La representación democrática en la red ha desaparecido”, lamenta Anne
Plourde. Las autoridades han justificado esta recentralización por el ahorro de costes. “Pero los estudios
fueron unánimes a la hora de constatar las desastrosas consecuencias de la centralización”. Y como el virus
[20] va mucho más rápido que la burocracia, “esto ha planteado problemas considerables durante la pandemia”,
añade la investigadora.
Adaptado de: equaltimes.org. Accedido en 11 sep. de 2023.
El ejemplo de Quebec al final del texto evidencia que las prácticas democráticas en la salud están:
Questão 15 11114403
USS (Univassouras) Medicina 2024/1TEXTO
DEMOCRACIA Y SALUD: LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA TAMBIÉN PUEDE AYUDAR A SANAR
“Durante la crisis del coronavirus, las decisiones de las autoridades se tomaron muy deprisa”, señala Siiri Ann
Doka. Tal vez demasiado rápido para que los ciudadanos y los pacientes pudieran involucrarse. Siiri Ann
Doka es responsable del seguimiento de las políticas sanitarias en la asociación nacional alemana de grupos
de “autoayuda”, unas células de autoayuda para pacientes crónicos o personas con discapacidad. Su objetivo
[5] es fomentar la participación de la población afectada en las políticas sanitarias.
La asociación nacional de grupos de autoayuda existe desde hace más de 50 años. Desde 2004 actúa
igualmente como representante de los pacientes en el Comité Federal Mixto que toma las decisiones
relativas al sistema de salud: organización y coste de la atención médica, evaluación de los medicamentos y
tratamientos reembolsados por los seguros de salud, etc. No obstante, únicamente los representantes de los
[10] médicos, de las compañías de seguros médicos y de los hospitales tienen derecho a voto en dicho comité.
Los representantes de los pacientes y los usuarios de la atención sanitaria solo poseen capacidad consultiva.
Incluso con tales conocimientos y experiencia de participación, en Alemania, al igual que en otros países, la
respuesta a la crisis provocada por la pandemia de covid-19 se decidió en gran medida sin la participación
de las organizaciones de pacientes. “En una situación de crisis, volvemos a las viejas costumbres”, señala
[15] también Valéry Ridde, director en el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD).
Otros países desarrollaron, hace ya varias décadas, respuestas participativas a las cuestiones de salud. “En
1971, Quebec adoptó una profunda reforma de su sistema de salud, con la puesta en marcha de una red de
sanidad pública y servicios sociales. Mediante dicha reforma se creó asimismo un nuevo tipo de institución:
los centros locales de servicio comunitario, o CLSC”, explica Anne Plourde, investigadora del Institut de
[20] recherches et d’informations socio-économiques du Québec y de la Universidad York de Toronto.
A partir de los años 1990, el Gobierno empezó a fusionar tales centros con otros tipos de instituciones,
como las residencias de mayores. La representación democrática en la red ha desaparecido”, lamenta Anne
Plourde. Las autoridades han justificado esta recentralización por el ahorro de costes. “Pero los estudios
fueron unánimes a la hora de constatar las desastrosas consecuencias de la centralización”. Y como el virus
[20] va mucho más rápido que la burocracia, “esto ha planteado problemas considerables durante la pandemia”,
añade la investigadora.
Adaptado de: equaltimes.org. Accedido en 11 sep. de 2023.
El conector “No obstante” (l. 9), en el segundo párrafo del texto, se utiliza para resaltar:
Questão 14 11114371
USS (Univassouras) Medicina 2024/1TEXTO
DEMOCRACIA Y SALUD: LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA TAMBIÉN PUEDE AYUDAR A SANAR
“Durante la crisis del coronavirus, las decisiones de las autoridades se tomaron muy deprisa”, señala Siiri Ann
Doka. Tal vez demasiado rápido para que los ciudadanos y los pacientes pudieran involucrarse. Siiri Ann
Doka es responsable del seguimiento de las políticas sanitarias en la asociación nacional alemana de grupos
de “autoayuda”, unas células de autoayuda para pacientes crónicos o personas con discapacidad. Su objetivo
[5] es fomentar la participación de la población afectada en las políticas sanitarias.
La asociación nacional de grupos de autoayuda existe desde hace más de 50 años. Desde 2004 actúa
igualmente como representante de los pacientes en el Comité Federal Mixto que toma las decisiones
relativas al sistema de salud: organización y coste de la atención médica, evaluación de los medicamentos y
tratamientos reembolsados por los seguros de salud, etc. No obstante, únicamente los representantes de los
[10] médicos, de las compañías de seguros médicos y de los hospitales tienen derecho a voto en dicho comité.
Los representantes de los pacientes y los usuarios de la atención sanitaria solo poseen capacidad consultiva.
Incluso con tales conocimientos y experiencia de participación, en Alemania, al igual que en otros países, la
respuesta a la crisis provocada por la pandemia de covid-19 se decidió en gran medida sin la participación
de las organizaciones de pacientes. “En una situación de crisis, volvemos a las viejas costumbres”, señala
[15] también Valéry Ridde, director en el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD).
Otros países desarrollaron, hace ya varias décadas, respuestas participativas a las cuestiones de salud. “En
1971, Quebec adoptó una profunda reforma de su sistema de salud, con la puesta en marcha de una red de
sanidad pública y servicios sociales. Mediante dicha reforma se creó asimismo un nuevo tipo de institución:
los centros locales de servicio comunitario, o CLSC”, explica Anne Plourde, investigadora del Institut de
[20] recherches et d’informations socio-économiques du Québec y de la Universidad York de Toronto.
A partir de los años 1990, el Gobierno empezó a fusionar tales centros con otros tipos de instituciones,
como las residencias de mayores. La representación democrática en la red ha desaparecido”, lamenta Anne
Plourde. Las autoridades han justificado esta recentralización por el ahorro de costes. “Pero los estudios
fueron unánimes a la hora de constatar las desastrosas consecuencias de la centralización”. Y como el virus
[20] va mucho más rápido que la burocracia, “esto ha planteado problemas considerables durante la pandemia”,
añade la investigadora.
Adaptado de: equaltimes.org. Accedido en 11 sep. de 2023.
Una característica del texto que le ayuda a transmitir confiabilidad al lector es:
Questão 18 11035816
UTFPR Verão 2024Texto
Cien años de soledad – Gabriel García Márquez
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aún los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades.
(Fuente: Gabriel García Márquez. Cien años de soledad. Buenos Aires: Alfaguara, 2007)
Lea el fragmento siguiente del texto “Un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión”.
La traducción coherente es:
Questão 16 11035787
UTFPR Verão 2024Texto
Cien años de soledad – Gabriel García Márquez
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aún los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades.
(Fuente: Gabriel García Márquez. Cien años de soledad. Buenos Aires: Alfaguara, 2007)
En el fragmento del texto: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”, el pronombre “lo” se refiere:
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