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Questão 59 102180
UnP Medicina 2° Dia 2015/1Del 21 de diciembre de 2014 al 12 de abril de 2015
El tesoro de Tutankamon llega a Alicante
Por Paul Monzón

A falta de confirmar su ubicación definitiva, Alicante acogerá del 21 de diciembre de 2014 al 12 de abril de 2015 una exposición con una reproducción de más de mil piezas del tesoro de Tutankamón, idénticas a las originales que están dispuestas en el museo del Cairo.
Esta gran obra será traída a la ciudad con la colaboración del concejal de cultura del Ayuntamiento de Alicante,Miguel Valor, y el egiptólogo y ex consejero de la Embajada de Egipto en Madrid, Hamdi Zaki, quien ya organizó en 2004 una exposición sobre Faraones en la que fueron expuestas 86 piezas trasladadas desde el museo cairota. Este precedente atrajo más de 150.000 visitas en 56 días.
La futura muestra de los preciados objetos que fueron enterrados con el famoso faraón estará acompañada por diversas actividades culturales, como conferencias, documentales sobre el descubrimiento de su tumba y su misteriosa y temprana muerte, así como concursos y un sorteo de un crucero por el Nilo entre los asistentes. Sin duda, se trata de una gran oportunidad para conocer los secretos de una de las civilizaciones más antiguas y asombrosas del mundo.
Acerca de Turismo de Egipto
Situado en el extremo nordeste de África, Egipto es uno de los países del mundo que recibe un mayor número de turistas. Presente en la mayoría de las programaciones de los touroperadores españoles, sus atractivos turísticos son numerosos: El Cairo, Luxor, Asuán, Hurgada, Abu Simbel y Sharm el Sheik, entre otros. Además, se realizan cruceros por el Nilo y la zona del Mar Rojo es un enclave perfecto para el submarinismo.
Adaptado de: http://www.periodistadigital.com/travellers/ocio-y-cultura/2014/11/10/tesorotutankamon- llega-a-alicante-travellers-egipto-viajes-turismo.shtml
Una visita a la muestra puede resultar en una oportunidad para
Questão 52 102173
UnP Medicina 2° Dia 2015/1
Recife es uno de los destinos más importantes de Brasil y sin duda el buceo es su mejor atracción.
Aquí te damos algunas razones para que lo practiques en este lugar.
Un breve recorrido por Recife
Es la capital de Pernambuco, al noreste de Brasil, por lo que es muy visitada por los turistas
internacionales. Recife es una ciudad en desarrollo que tiene playas extraordinarias, decenas de
comercios y es por su bagaje histórico una muestra de la cultura de este país, con sus construcciones
portuguesas y holandesas de los S. XVII y XVIII.
Desde hace tiempo esta ciudad ha sido llamada la Venecia brasileña, gracias a los múltiples canales y
puentes que comunican a toda la ciudad. Recife ofrece muchas opciones a sus visitantes, desde
diversión en sus playas hasta paseos culturales por construcciones de gran importancia histórica. En
resumen, Recife es un destino que conjuga todo lo que el turismo desea conocer de Brasil.
5 razones para bucear en Recife
Una de las actividades más destacadas en esta ciudad es el buceo, conoce las razones por las que
cada vez más turistas se convencen de practicar este deporte en las aguas de Recife.
1. Variedad de excursiones
En Recife existen múltiples excursiones para el buceo, pues tiene piscinas naturales y un parque de
barcos hundidos. Las excursiones de buceo son distintas y depende de lo que cada persona quiera
conocer; eso sí, las profundidades van de los 9 a los 58 m para conocer tanto los barcos en el fondo
del mar como las especies de peces, algas y corales. Son organizadas por empresas altamente
profesionales y con gran experiencia, así que son seguras y garantizan un paseo acuático inigualable.
2. Hay buceo de naufragio
En las playas de Recife se puede hacer buceo de naufragio, esto quiere decir que hay embarcaciones
en el fondo del mar que pueden ser exploradas por los buzos. Algunos de estos barcos realmente
sufrieron un naufragio, otros fueron intencionalmente hundidos para crear nuevos puntos de buceo.
Hoy son una de las atracciones que en pocos lugares del mundo es posible apreciar, así que muchos
de los amantes del buceo se dan cita para conocerlos. En Recife hay 20, aproximadamente, que se
pueden visitar.
3. Aguas cálidas, calmadas y cristalinas
Las aguas de Recife son sumamente cristalinas como para poder tener una excelente visión de los
corales, las especies de peces o las embarcaciones. En sus costas es posible explorar barcos a vapor
que quedaron en el fondo, una Corbeta de la Segunda Guerra Mundial y remolcadores que fueron
hundidos en aguas transparentes y cálidas, razones que hacen del buceo una experiencia agradable
además de interesante.
4. Cuenta con las mejores operadoras de buceo
Las principales empresas que ofrecen sus servicios de buceo, desde las salidas hasta el alquiler de
equipos y recargas de oxígenos son: Aquáticos, en Cais das Cinco Pontas en el barrio São José. La
compañía Proyecto Mar se ubica en Tomé Gibson 368 en Pinda. Seagate Recife y está en Avenida
Ministro Marcos Freire 257 en la zona de Carmo.
5. Tiene varios puntos de buceo
Las playas de Recife albergan varios puntos atractivos como el Arenero San Martín, Pirapama,
Vapor 48, Servermar X, Alfama de Lisboa, Lupus, B 18 – Avión B 18, Vapor Bahía, Guararapes
Vapor Florida y Marte, todos ellos oscilan entre los 9 y 30 metros de profundidad. Algunas de las
embarcaciones han sido hundidas intencionalmente y otras deben su naufragio a problemas técnicos
que algunas veces cobraron la vida de personas. En estos artefactos viven muchas especies de peces,
que también son un gran atractivo.
Adaptado de: http://descubrabrasil.com.mx/5-razones-para-ir-a-bucear-a-recife/
En lo que se refiere a la ciudad de Recife, se puede decir que
Questão 56 102064
UnP Medicina 2° Dia 2015/2Cuál es el rol de la actividad física en el combate contra la obesidad
Nutrición
Como respuesta a una reciente editorial de especialistas británicos, que desestimaron el rol de la actividad
física en la búsqueda del peso saludable, la autora de esta nota refuta los argumentos de los británicos y da
razones científicas sobre la importancia de los deportes.
La OMS dejó en claro sus beneficios contra las temidas enfermedades no transmisibles (como las
cardiovasculares, la diabetes y el cáncer).
Dra. Patricia Sangenis / Para Clarín Buena Vida

En relación con el editorial publicado recientemente en el British Journal of Sports Medicine (“Es hora de derribar el mito de la inactividad física y la obesidad: nada puede superar una mala dieta”), me gustaría hacer algunas aclaraciones. Después de años de trabajar y postular la importancia de la actividad física para la salud, creo que un texto que desmerece tan enfáticamente su rol en la lucha contra la obesidad, y sin demasiados datos basados en la evidencia, puede
llevar a interpretaciones peligrosas.
Para comenzar, me gustaría resaltar que la obesidad no es causada por un exceso de alimentos calóricos ni es culpa exclusiva del sedentarismo; se trata de una patología multicausal, donde también intervienen el ambiente y los genes, entre otras variables. Y así escomo debe encararse su tratamiento y prevención.
Demonizar a un producto o ingrediente –léase, el azúcar o las harinas o cualquier otro– y considerar que es “el” responsable de la actual epidemia de obesidad, no va a traer las soluciones necesarias para hacer frente a una de las peores amenazas para la salud en este siglo.
Lo que se necesita es educación nutricional y políticas públicas que apunten a una incorporación a largo plazo de hábitos saludables. Según la evidencia científica, la actividad física es un componente importante para el manejo del peso, tanto para prevenir los kilos de más como para adelgazar y evitar el volver a engordar luego de haber perdido peso.
Considero que es una pena que expertos internacionales tan importantes –a los que conozco perfectamente y considero amigos– desvaloricen públicamente los beneficios del ejercicio físico. Con el estilo de vida que llevamos en las grandes ciudades, donde todo conspira contra el movimiento, es tan difícil lograr que éste sea asumido como un hábito, que la lectura parcial o sesgada de este editorial puede provocar mucho daño.
Sin ir más lejos, existen recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las sociedades médicas más prestigiosas del mundo para fomentar la actividad física, en las que se deja en claro el impacto beneficioso de ésta para evitar las tan temibles enfermedades no transmisibles (diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, depresión, entre otras).
Dicho esto, voy a reconocer que hay un punto que plantean los autores con respecto al ejercicio físico que es cierto: salvo que hablemos de deportistas competitivos con volúmenes de entrenamiento muy altos, es muy difícil –casi diría imposible– compensar con ejercicio físico un exceso calórico constante. A mis pacientes les digo desde hace años que en una hora de actividad física uno puede gastar de 300 a 600 calorías (dependiendo de la intensidad del entrenamiento y su peso, claro está); mientras que en un minuto compensa ese mismo valor calórico simplemente al comer un alfajor, una porción de torta o un snack. Ahora bien, eso de ninguna manera puede invalidar la inmensa cantidad de beneficios que resultan de la práctica regular de la actividad física. Entre ellos, la prevención cardiovascular, un mayor metabolismo basal y un factor fundamental como es el de aumentar la masa muscular y prevenir la sarcopenia natural que se produce con el paso de las décadas.
Es justamente la masa muscular la principal responsable, por lejos, del gasto calórico diario: por eso, mantener o aumentar la masa muscular y que los músculos estén activos es el factor que más se asocia al mantenimiento del peso corporal. Esto, sobre todo, después de un plan de descenso de peso, donde sabemos que el gran problema es el rebote cuando la alimentación restringida en calorías no se acompaña de ejercicio físico. Además, hay que considerar el impacto positivo de la actividad física en el humor y el estado de ánimo a todas las edades; muy especialmente en los niños, donde es urgente la acción para prevenir el sedentarismo y la obesidad.
Coincido con lo que escribió mi colega Steven Blair, ex presidente del Colegio Americano de Medicina del Deporte, acerca de que un punto débil del editorial es que los autores postulan que la epidemia de obesidad tiene que deberse a aumentos en el consumo de calorías, “ya que en los últimos 30 años se han producido pocos cambios en relación a la actividad física”.
El tema es que no sólo hay que tener en cuenta lo que la gente informa sobre la actividad que realiza en su tiempo libre porque ésta es sólo un componente menor del gasto de energía diario total de una persona. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los adultos pasan gran parte de su día en el trabajo, nadie puede dudar de que en las últimas décadas se produjo una reducción notable en cuanto al gasto de energía ocupacional. Pasamos de realizar tareas físicamente demandantes en las fábricas y el campo a empleos que nos llevan a ser sedentarios.
A esto hay que sumarle el menor gasto de energía diario relacionado con las tareas del hogar como limpiar,
cocinar, y cuidar a los hijos. Según un estudio del propio Blair esto ha llevado a que las mujeres
norteamericanas hoy gasten 1.800 calorías menos por semana que en décadas pasadas.
Los que promovemos la actividad física y estamos convencidos de que es la mejor medicina en el siglo XXI,
también sabemos que estamos promoviendo "mínimos". Treinta minutos de actividad física diaria es un
mínimo como para que las personas comiencen a moverse; y una hora por día es un mínimo para los niños,
que ya están superando las seis horas promedio de pantallas por día.
Por supuesto que media hora de actividad física no va a compensar una ingesta calórica excesiva. Lo que síhace es favorecer un círculo virtuoso. Y eso, créanme, no es ningún mito.
http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/rol-actividad-fisica-combate-obesidad_0_1352864925.html
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
Questão 55 102062
UnP Medicina 2° Dia 2015/2Cuál es el rol de la actividad física en el combate contra la obesidad
Nutrición
Como respuesta a una reciente editorial de especialistas británicos, que desestimaron el rol de la actividad
física en la búsqueda del peso saludable, la autora de esta nota refuta los argumentos de los británicos y da
razones científicas sobre la importancia de los deportes.
La OMS dejó en claro sus beneficios contra las temidas enfermedades no transmisibles (como las
cardiovasculares, la diabetes y el cáncer).
Dra. Patricia Sangenis / Para Clarín Buena Vida

En relación con el editorial publicado recientemente en el British Journal of Sports Medicine (“Es hora de derribar el mito de la inactividad física y la obesidad: nada puede superar una mala dieta”), me gustaría hacer algunas aclaraciones. Después de años de trabajar y postular la importancia de la actividad física para la salud, creo que un texto que desmerece tan enfáticamente su rol en la lucha contra la obesidad, y sin demasiados datos basados en la evidencia, puede
llevar a interpretaciones peligrosas.
Para comenzar, me gustaría resaltar que la obesidad no es causada por un exceso de alimentos calóricos ni es culpa exclusiva del sedentarismo; se trata de una patología multicausal, donde también intervienen el ambiente y los genes, entre otras variables. Y así escomo debe encararse su tratamiento y prevención.
Demonizar a un producto o ingrediente –léase, el azúcar o las harinas o cualquier otro– y considerar que es “el” responsable de la actual epidemia de obesidad, no va a traer las soluciones necesarias para hacer frente a una de las peores amenazas para la salud en este siglo.
Lo que se necesita es educación nutricional y políticas públicas que apunten a una incorporación a largo plazo de hábitos saludables. Según la evidencia científica, la actividad física es un componente importante para el manejo del peso, tanto para prevenir los kilos de más como para adelgazar y evitar el volver a engordar luego de haber perdido peso.
Considero que es una pena que expertos internacionales tan importantes –a los que conozco perfectamente y considero amigos– desvaloricen públicamente los beneficios del ejercicio físico. Con el estilo de vida que llevamos en las grandes ciudades, donde todo conspira contra el movimiento, es tan difícil lograr que éste sea asumido como un hábito, que la lectura parcial o sesgada de este editorial puede provocar mucho daño.
Sin ir más lejos, existen recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las sociedades médicas más prestigiosas del mundo para fomentar la actividad física, en las que se deja en claro el impacto beneficioso de ésta para evitar las tan temibles enfermedades no transmisibles (diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, depresión, entre otras).
Dicho esto, voy a reconocer que hay un punto que plantean los autores con respecto al ejercicio físico que es cierto: salvo que hablemos de deportistas competitivos con volúmenes de entrenamiento muy altos, es muy difícil –casi diría imposible– compensar con ejercicio físico un exceso calórico constante. A mis pacientes les digo desde hace años que en una hora de actividad física uno puede gastar de 300 a 600 calorías (dependiendo de la intensidad del entrenamiento y su peso, claro está); mientras que en un minuto compensa ese mismo valor calórico simplemente al comer un alfajor, una porción de torta o un snack. Ahora bien, eso de ninguna manera puede invalidar la inmensa cantidad de beneficios que resultan de la práctica regular de la actividad física. Entre ellos, la prevención cardiovascular, un mayor metabolismo basal y un factor fundamental como es el de aumentar la masa muscular y prevenir la sarcopenia natural que se produce con el paso de las décadas.
Es justamente la masa muscular la principal responsable, por lejos, del gasto calórico diario: por eso, mantener o aumentar la masa muscular y que los músculos estén activos es el factor que más se asocia al mantenimiento del peso corporal. Esto, sobre todo, después de un plan de descenso de peso, donde sabemos que el gran problema es el rebote cuando la alimentación restringida en calorías no se acompaña de ejercicio físico. Además, hay que considerar el impacto positivo de la actividad física en el humor y el estado de ánimo a todas las edades; muy especialmente en los niños, donde es urgente la acción para prevenir el sedentarismo y la obesidad.
Coincido con lo que escribió mi colega Steven Blair, ex presidente del Colegio Americano de Medicina del Deporte, acerca de que un punto débil del editorial es que los autores postulan que la epidemia de obesidad tiene que deberse a aumentos en el consumo de calorías, “ya que en los últimos 30 años se han producido pocos cambios en relación a la actividad física”.
El tema es que no sólo hay que tener en cuenta lo que la gente informa sobre la actividad que realiza en su tiempo libre porque ésta es sólo un componente menor del gasto de energía diario total de una persona. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los adultos pasan gran parte de su día en el trabajo, nadie puede dudar de que en las últimas décadas se produjo una reducción notable en cuanto al gasto de energía ocupacional. Pasamos de realizar tareas físicamente demandantes en las fábricas y el campo a empleos que nos llevan a ser sedentarios.
A esto hay que sumarle el menor gasto de energía diario relacionado con las tareas del hogar como limpiar,
cocinar, y cuidar a los hijos. Según un estudio del propio Blair esto ha llevado a que las mujeres
norteamericanas hoy gasten 1.800 calorías menos por semana que en décadas pasadas.
Los que promovemos la actividad física y estamos convencidos de que es la mejor medicina en el siglo XXI,
también sabemos que estamos promoviendo "mínimos". Treinta minutos de actividad física diaria es un
mínimo como para que las personas comiencen a moverse; y una hora por día es un mínimo para los niños,
que ya están superando las seis horas promedio de pantallas por día.
Por supuesto que media hora de actividad física no va a compensar una ingesta calórica excesiva. Lo que síhace es favorecer un círculo virtuoso. Y eso, créanme, no es ningún mito.
http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/rol-actividad-fisica-combate-obesidad_0_1352864925.html
Según la evidencia científica, la actividad física
Questão 53 102060
UnP Medicina 2° Dia 2015/2Cuál es el rol de la actividad física en el combate contra la obesidad
Nutrición
Como respuesta a una reciente editorial de especialistas británicos, que desestimaron el rol de la actividad
física en la búsqueda del peso saludable, la autora de esta nota refuta los argumentos de los británicos y da
razones científicas sobre la importancia de los deportes.
La OMS dejó en claro sus beneficios contra las temidas enfermedades no transmisibles (como las
cardiovasculares, la diabetes y el cáncer).
Dra. Patricia Sangenis / Para Clarín Buena Vida

En relación con el editorial publicado recientemente en el British Journal of Sports Medicine (“Es hora de derribar el mito de la inactividad física y la obesidad: nada puede superar una mala dieta”), me gustaría hacer algunas aclaraciones. Después de años de trabajar y postular la importancia de la actividad física para la salud, creo que un texto que desmerece tan enfáticamente su rol en la lucha contra la obesidad, y sin demasiados datos basados en la evidencia, puede
llevar a interpretaciones peligrosas.
Para comenzar, me gustaría resaltar que la obesidad no es causada por un exceso de alimentos calóricos ni es culpa exclusiva del sedentarismo; se trata de una patología multicausal, donde también intervienen el ambiente y los genes, entre otras variables. Y así escomo debe encararse su tratamiento y prevención.
Demonizar a un producto o ingrediente –léase, el azúcar o las harinas o cualquier otro– y considerar que es “el” responsable de la actual epidemia de obesidad, no va a traer las soluciones necesarias para hacer frente a una de las peores amenazas para la salud en este siglo.
Lo que se necesita es educación nutricional y políticas públicas que apunten a una incorporación a largo plazo de hábitos saludables. Según la evidencia científica, la actividad física es un componente importante para el manejo del peso, tanto para prevenir los kilos de más como para adelgazar y evitar el volver a engordar luego de haber perdido peso.
Considero que es una pena que expertos internacionales tan importantes –a los que conozco perfectamente y considero amigos– desvaloricen públicamente los beneficios del ejercicio físico. Con el estilo de vida que llevamos en las grandes ciudades, donde todo conspira contra el movimiento, es tan difícil lograr que éste sea asumido como un hábito, que la lectura parcial o sesgada de este editorial puede provocar mucho daño.
Sin ir más lejos, existen recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las sociedades médicas más prestigiosas del mundo para fomentar la actividad física, en las que se deja en claro el impacto beneficioso de ésta para evitar las tan temibles enfermedades no transmisibles (diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, depresión, entre otras).
Dicho esto, voy a reconocer que hay un punto que plantean los autores con respecto al ejercicio físico que es cierto: salvo que hablemos de deportistas competitivos con volúmenes de entrenamiento muy altos, es muy difícil –casi diría imposible– compensar con ejercicio físico un exceso calórico constante. A mis pacientes les digo desde hace años que en una hora de actividad física uno puede gastar de 300 a 600 calorías (dependiendo de la intensidad del entrenamiento y su peso, claro está); mientras que en un minuto compensa ese mismo valor calórico simplemente al comer un alfajor, una porción de torta o un snack. Ahora bien, eso de ninguna manera puede invalidar la inmensa cantidad de beneficios que resultan de la práctica regular de la actividad física. Entre ellos, la prevención cardiovascular, un mayor metabolismo basal y un factor fundamental como es el de aumentar la masa muscular y prevenir la sarcopenia natural que se produce con el paso de las décadas.
Es justamente la masa muscular la principal responsable, por lejos, del gasto calórico diario: por eso, mantener o aumentar la masa muscular y que los músculos estén activos es el factor que más se asocia al mantenimiento del peso corporal. Esto, sobre todo, después de un plan de descenso de peso, donde sabemos que el gran problema es el rebote cuando la alimentación restringida en calorías no se acompaña de ejercicio físico. Además, hay que considerar el impacto positivo de la actividad física en el humor y el estado de ánimo a todas las edades; muy especialmente en los niños, donde es urgente la acción para prevenir el sedentarismo y la obesidad.
Coincido con lo que escribió mi colega Steven Blair, ex presidente del Colegio Americano de Medicina del Deporte, acerca de que un punto débil del editorial es que los autores postulan que la epidemia de obesidad tiene que deberse a aumentos en el consumo de calorías, “ya que en los últimos 30 años se han producido pocos cambios en relación a la actividad física”.
El tema es que no sólo hay que tener en cuenta lo que la gente informa sobre la actividad que realiza en su tiempo libre porque ésta es sólo un componente menor del gasto de energía diario total de una persona. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los adultos pasan gran parte de su día en el trabajo, nadie puede dudar de que en las últimas décadas se produjo una reducción notable en cuanto al gasto de energía ocupacional. Pasamos de realizar tareas físicamente demandantes en las fábricas y el campo a empleos que nos llevan a ser sedentarios.
A esto hay que sumarle el menor gasto de energía diario relacionado con las tareas del hogar como limpiar,
cocinar, y cuidar a los hijos. Según un estudio del propio Blair esto ha llevado a que las mujeres
norteamericanas hoy gasten 1.800 calorías menos por semana que en décadas pasadas.
Los que promovemos la actividad física y estamos convencidos de que es la mejor medicina en el siglo XXI,
también sabemos que estamos promoviendo "mínimos". Treinta minutos de actividad física diaria es un
mínimo como para que las personas comiencen a moverse; y una hora por día es un mínimo para los niños,
que ya están superando las seis horas promedio de pantallas por día.
Por supuesto que media hora de actividad física no va a compensar una ingesta calórica excesiva. Lo que síhace es favorecer un círculo virtuoso. Y eso, créanme, no es ningún mito.
http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/rol-actividad-fisica-combate-obesidad_0_1352864925.html
Según la autora, la obesidad
Questão 95 101167
ENEM 2° Dia (Amarela) 2015Los guionistas estadounidenses introducen cada vez más el español en sus diálogos
En los últimos años, la realidad cultural y la presencia creciente de migrantes de origen latinoamericano en EE UU ha propiciado que cada vez más estadounidenses alternen el inglés y el español en un mismo discurso.
Un estudio publicado en la revista Vial-Vigo International Journal of Applied Linguistics se centra en las estrategias que usan los guionistas de la versión original para incluir el español en el guión o a personajes de origen latinoamericano.
Los guionistas estadounidenses suelen usar subtítulo en inglés cuando el español que aparece en la serie opelícula es importante para el argumento. Si esto no ocurre, y sólo hay interjecciones, aparece sin subtítulos. En aquellas conversaciones que no tienen relevancia se añade en ocasiones el subtítulo Speaks Spanish (habla en español).
“De esta forma, impiden al público conocer qué están deciendo los dos personajes que hablan español la autora del estudio y profesora e investigadora en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla.
Disponível em: www.agenciasinc.es. Acesso em: 23 ago. 2012 (adaptado).
De acordo com o texto, nos filmes norte-americanos, nem todas as falas em espanhol são legendadas em inglês.
Esse fato revela a
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