Questões de Espanhol
11.733 Questões
Questão 62 97994
FACERES Medicina 2014/2
En algunas partes del mundo, el debate ético, religioso y social en torno a la eutanasia y a la "muerte asistida" es intenso; en otros lugares, en cambio, incluso hay quienes se niegan a conversar del tema por temor a que se convierta en una nueva aspiración ciudadana. Los datos que provienen de Suiza, donde cientos de personas han viajado para terminar con sus vidas son inquietantes y decidores.
Según un estudio de la Universidad de Zúrich, 611 personas viajaron con tal propósito al país europeo entre 2008 y 2012. En alguna de las cuatro clínicas que reciben a extranjeros, la mayor parte de quienes murieron fueron alemanes (268 casos), seguidos por británicos (126). Además, hubo franceses (66), italianos (44), estadounidenses (21), austríacos (14), canadienses (12) y españoles e israelíes. De todos ellos, el 60 por ciento eran mujeres y las edades fluctuaron entre los 23 y 97 años.
La mayor parte de las muertes se realizan suministrando pentobarbital sódico, una droga conocida como "píldora de la paz".
La legislación helvética no regula de forma explícita el "suicidio asistido", según especifica un artículo publicado en el Journal of Medical Ethics (Revista de Ética Médica). De esta forma, el código ético de los galenos suizos establece que se puede practicar la eutanasia cuando diagnostican que el paciente está en la fase terminal de una enfermedad o cuando su vida se encuentra cerca a su fin.
Pese a intentos de cambiar la ley, las clínicas que realizan muertes asistidas pueden operar legalmente en Suiza. Las estadísticas obtenidas por la Universidad de Zúrich mostraron que en la mitad de los casos padecían trastornos neurológicos como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una parálisis muscular progresiva sin cura, la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y cáncer.
El año pasado, la Corte Europea de Derechos Humanos pidió a Suiza que clasificara sus normas luego que una mujer de más de 80 años no pudo convencer a los doctores para que la asistieran, ya que no estaba lo suficientemente enferma.
De acuerdo al sitio ruso de noticias RT, cabe señalar que la asistencia al suicidio consiste en la entrega del material necesario – habitualmente medicamentos – para su realización. A diferencia de la eutanasia, durante el suicidio asistido la actuación del profesional médico se limita a proporcionar al paciente los medios necesarios para que sea él mismo quien se provoque su muerte.
Los investigadores dijeron que el aumento del "turista suicida" ha causado un sinnúmero de debates en otros países acerca de la ética de la eutanasia. En Inglaterra, una ley pasó su primera tramitación y, en caso de ser aprobada, podría permitir que las personas con enfermedades terminales puedan recibir ayuda para morir.
De acuerdo al médico y teórico de la ética en la medicina, el británico Charles Foster, de la Universidad de Oxford, "es intelectual y moralmente incómodo que otro país haga tu trabajo sucio", dijo al diario The Independent.
(Disponible en: http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-23&dtB=23-08-2014%200:00:00&PaginaId=4&bodyid=9 )
Podemos encontrar el mismo significado de la conjunción "pese a" en el fragmento: "Pese a intentos de cambiar la ley, las clínicas que realizan muertes asistidas pueden operar legalmente en Suiza", en la oración:
Questão 61 97993
FACERES Medicina 2014/2
En algunas partes del mundo, el debate ético, religioso y social en torno a la eutanasia y a la "muerte asistida" es intenso; en otros lugares, en cambio, incluso hay quienes se niegan a conversar del tema por temor a que se convierta en una nueva aspiración ciudadana. Los datos que provienen de Suiza, donde cientos de personas han viajado para terminar con sus vidas son inquietantes y decidores.
Según un estudio de la Universidad de Zúrich, 611 personas viajaron con tal propósito al país europeo entre 2008 y 2012. En alguna de las cuatro clínicas que reciben a extranjeros, la mayor parte de quienes murieron fueron alemanes (268 casos), seguidos por británicos (126). Además, hubo franceses (66), italianos (44), estadounidenses (21), austríacos (14), canadienses (12) y españoles e israelíes. De todos ellos, el 60 por ciento eran mujeres y las edades fluctuaron entre los 23 y 97 años.
La mayor parte de las muertes se realizan suministrando pentobarbital sódico, una droga conocida como "píldora de la paz".
La legislación helvética no regula de forma explícita el "suicidio asistido", según especifica un artículo publicado en el Journal of Medical Ethics (Revista de Ética Médica). De esta forma, el código ético de los galenos suizos establece que se puede practicar la eutanasia cuando diagnostican que el paciente está en la fase terminal de una enfermedad o cuando su vida se encuentra cerca a su fin.
Pese a intentos de cambiar la ley, las clínicas que realizan muertes asistidas pueden operar legalmente en Suiza. Las estadísticas obtenidas por la Universidad de Zúrich mostraron que en la mitad de los casos padecían trastornos neurológicos como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una parálisis muscular progresiva sin cura, la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y cáncer.
El año pasado, la Corte Europea de Derechos Humanos pidió a Suiza que clasificara sus normas luego que una mujer de más de 80 años no pudo convencer a los doctores para que la asistieran, ya que no estaba lo suficientemente enferma.
De acuerdo al sitio ruso de noticias RT, cabe señalar que la asistencia al suicidio consiste en la entrega del material necesario – habitualmente medicamentos – para su realización. A diferencia de la eutanasia, durante el suicidio asistido la actuación del profesional médico se limita a proporcionar al paciente los medios necesarios para que sea él mismo quien se provoque su muerte.
Los investigadores dijeron que el aumento del "turista suicida" ha causado un sinnúmero de debates en otros países acerca de la ética de la eutanasia. En Inglaterra, una ley pasó su primera tramitación y, en caso de ser aprobada, podría permitir que las personas con enfermedades terminales puedan recibir ayuda para morir.
De acuerdo al médico y teórico de la ética en la medicina, el británico Charles Foster, de la Universidad de Oxford, "es intelectual y moralmente incómodo que otro país haga tu trabajo sucio", dijo al diario The Independent.
(Disponible en: http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-23&dtB=23-08-2014%200:00:00&PaginaId=4&bodyid=9 <23 de agosto de 2014>)
En el fragmento: "En alguna de las cuatro clínicas que reciben a extranjeros, la mayor parte de quienes murieron fueron alemanes (268 casos), seguidos por británicos (126). Además, hubo franceses (66), italianos (44), estadounidenses (21), austríacos (14), canadienses (12) y españoles e israelíes" se puede observar el uso de la "e" en lugar de la conjunción "y". Sobre los usos de "y" o "e", están correctos todos los casos, excepto:
Questão 59 97991
FACERES Medicina 2014/2
En algunas partes del mundo, el debate ético, religioso y social en torno a la eutanasia y a la "muerte asistida" es intenso; en otros lugares, en cambio, incluso hay quienes se niegan a conversar del tema por temor a que se convierta en una nueva aspiración ciudadana. Los datos que provienen de Suiza, donde cientos de personas han viajado para terminar con sus vidas son inquietantes y decidores.
Según un estudio de la Universidad de Zúrich, 611 personas viajaron con tal propósito al país europeo entre 2008 y 2012. En alguna de las cuatro clínicas que reciben a extranjeros, la mayor parte de quienes murieron fueron alemanes (268 casos), seguidos por británicos (126). Además, hubo franceses (66), italianos (44), estadounidenses (21), austríacos (14), canadienses (12) y españoles e israelíes. De todos ellos, el 60 por ciento eran mujeres y las edades fluctuaron entre los 23 y 97 años.
La mayor parte de las muertes se realizan suministrando pentobarbital sódico, una droga conocida como "píldora de la paz".
La legislación helvética no regula de forma explícita el "suicidio asistido", según especifica un artículo publicado en el Journal of Medical Ethics (Revista de Ética Médica). De esta forma, el código ético de los galenos suizos establece que se puede practicar la eutanasia cuando diagnostican que el paciente está en la fase terminal de una enfermedad o cuando su vida se encuentra cerca a su fin.
Pese a intentos de cambiar la ley, las clínicas que realizan muertes asistidas pueden operar legalmente en Suiza. Las estadísticas obtenidas por la Universidad de Zúrich mostraron que en la mitad de los casos padecían trastornos neurológicos como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una parálisis muscular progresiva sin cura, la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y cáncer.
El año pasado, la Corte Europea de Derechos Humanos pidió a Suiza que clasificara sus normas luego que una mujer de más de 80 años no pudo convencer a los doctores para que la asistieran, ya que no estaba lo suficientemente enferma.
De acuerdo al sitio ruso de noticias RT, cabe señalar que la asistencia al suicidio consiste en la entrega del material necesario – habitualmente medicamentos – para su realización. A diferencia de la eutanasia, durante el suicidio asistido la actuación del profesional médico se limita a proporcionar al paciente los medios necesarios para que sea él mismo quien se provoque su muerte.
Los investigadores dijeron que el aumento del "turista suicida" ha causado un sinnúmero de debates en otros países acerca de la ética de la eutanasia. En Inglaterra, una ley pasó su primera tramitación y, en caso de ser aprobada, podría permitir que las personas con enfermedades terminales puedan recibir ayuda para morir.
De acuerdo al médico y teórico de la ética en la medicina, el británico Charles Foster, de la Universidad de Oxford, "es intelectual y moralmente incómodo que otro país haga tu trabajo sucio", dijo al diario The Independent.
(Disponible en: http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-23&dtB=23-08-2014%200:00:00&PaginaId=4&bodyid=9 <23 de agosto de 2014>)
Según el sitio de noticias Russia Today (RT), la muerte asistida y la eutanasia no significan lo mismo, pues:
Questão 57 97989
FACERES Medicina 2014/2
En algunas partes del mundo, el debate ético, religioso y social en torno a la eutanasia y a la "muerte asistida" es intenso; en otros lugares, en cambio, incluso hay quienes se niegan a conversar del tema por temor a que se convierta en una nueva aspiración ciudadana. Los datos que provienen de Suiza, donde cientos de personas han viajado para terminar con sus vidas son inquietantes y decidores.
Según un estudio de la Universidad de Zúrich, 611 personas viajaron con tal propósito al país europeo entre 2008 y 2012. En alguna de las cuatro clínicas que reciben a extranjeros, la mayor parte de quienes murieron fueron alemanes (268 casos), seguidos por británicos (126). Además, hubo franceses (66), italianos (44), estadounidenses (21), austríacos (14), canadienses (12) y españoles e israelíes. De todos ellos, el 60 por ciento eran mujeres y las edades fluctuaron entre los 23 y 97 años.
La mayor parte de las muertes se realizan suministrando pentobarbital sódico, una droga conocida como "píldora de la paz".
La legislación helvética no regula de forma explícita el "suicidio asistido", según especifica un artículo publicado en el Journal of Medical Ethics (Revista de Ética Médica). De esta forma, el código ético de los galenos suizos establece que se puede practicar la eutanasia cuando diagnostican que el paciente está en la fase terminal de una enfermedad o cuando su vida se encuentra cerca a su fin.
Pese a intentos de cambiar la ley, las clínicas que realizan muertes asistidas pueden operar legalmente en Suiza. Las estadísticas obtenidas por la Universidad de Zúrich mostraron que en la mitad de los casos padecían trastornos neurológicos como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una parálisis muscular progresiva sin cura, la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y cáncer.
El año pasado, la Corte Europea de Derechos Humanos pidió a Suiza que clasificara sus normas luego que una mujer de más de 80 años no pudo convencer a los doctores para que la asistieran, ya que no estaba lo suficientemente enferma.
De acuerdo al sitio ruso de noticias RT, cabe señalar que la asistencia al suicidio consiste en la entrega del material necesario – habitualmente medicamentos – para su realización. A diferencia de la eutanasia, durante el suicidio asistido la actuación del profesional médico se limita a proporcionar al paciente los medios necesarios para que sea él mismo quien se provoque su muerte.
Los investigadores dijeron que el aumento del "turista suicida" ha causado un sinnúmero de debates en otros países acerca de la ética de la eutanasia. En Inglaterra, una ley pasó su primera tramitación y, en caso de ser aprobada, podría permitir que las personas con enfermedades terminales puedan recibir ayuda para morir.
De acuerdo al médico y teórico de la ética en la medicina, el británico Charles Foster, de la Universidad de Oxford, "es intelectual y moralmente incómodo que otro país haga tu trabajo sucio", dijo al diario The Independent.
(Disponible en: http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-23&dtB=23-08-2014%200:00:00&PaginaId=4&bodyid=9 )
Sobre la eutanasia, el texto afirma que:
Questão 7 97303
Unioeste 2° Dia 2014Brasil rompe un tabú
Juan Arias
El Día de la Independencia de este 2013 ha marcado un hito en Brasil, al haberse quebrado todo un tabú y haber acabado con el miedo a protestar por parte de la gente. Ese tabú empezó a resquebrajarse en junio pasado con las primeras grandes manifestaciones populares que desconcertaron al mundo político por lo inesperado. Hoy ha acabado de hacerse añicos, a pesar de que las manifestaciones no fueron tan multitudinarias por miedo a las dos violencias: la policial y la de los grupos extremistas. […]
Este sábado, fiesta de la Independencia de Brasil, un día en el que la gente, sobre todo la más sencilla, salía a aplaudir a las fuerzas militares, el tabú acabó de quebrarse. Fue otro tipo de protesta. Por primera vez, los desfiles tradicionales aparecieron sin brillo. Fueron desmitificados. Algunos fueron cancelados por miedo a las manifestaciones anunciadas en todo el país. Los que se llevaron a cabo fueron más cortos. Muchos políticos no aparecieron en las tribunas, incluso en ciudades clave como Río, donde los manifestantes consiguieron romper el cordón policial e invadir el desfile militar, desacralizándolo por primera vez.
El tabú se ha roto. Los brasileños han perdido el miedo a manifestar no sólo sus insatisfacciones sino también sus deseos de mejorar. Es un incendio que ya no se apaga. Quizás en adelante salga cada vez menos gente a la calle porque el cerco policial será cada vez más estrecho y duro, pero los brasileños han perdido el miedo.
No había gritos en la manifestación de este sábado contra el Estado, ni siquiera contra la Presidenta Dilma Rousseff. No se pedía un cambio institucional. Los manifestantes solo quieren políticos menos corruptos, con menos impunidad, más cercanos a la gente, con menos privilegios. Quieren gobernantes que sirvan al Estado antes que a su propio partido. Quieren políticos que no justifiquen la corrupción alegando que los "fines justifican los medios". Quieren mejor calidad de vida. Que Brasil sea el país que fuera y se piensa que ya es. Y lo quieren como se les ha prometido que puede ser. Quieren un país que acabe con las sombras que aún lo nublan de desigualdades sociales, con la vieja política patrimonialista. Quieren un país moderno, con servicios públicos modernos, porque hasta la presidenta ha confesado que “infelizmente son aún servicios de baja calidad”.
Ese fin del miedo a protestar ha empezado a dar sus frutos. Incluso Rousseff se ha sumado. Ella misma se ha subido a esa ola y se fue a protestar ante el presidente Obama por haber sido objeto de espionaje por parte de la NSA. Y le exigió explicaciones. A los ciudadanos les ofreció un plebiscito para opinar sobre la reforma política. Dedicó miles de millones a mejorar los transportes públicos y creó el programa Más Médicos para llevar profesionales extranjeros a los lugares donde no llegan los brasileños. Algunos podrán ver todo eso como una forma de proteger su popularidad dañada o un gesto electoralista. Pero lo cierto es que se ha movido. Y hasta ha apoyado las manifestaciones.
El Congreso retiró enseguida el proyecto de ley que impedía a los fiscales investigar y dejaba esa facultad sólo a la policía, lo que significaba la impunidad para los crímenes de corrupción de políticos y de cuello blanco. También acabó con el voto secreto y prepara una reforma política que estaba parada desde hace 20 años. Además, los 25 condenados del escándalo del mensalão están a punto de entrar en la cárcel.
Todo se ha empezado a mover como un terremoto. Y lo más importante es que, quebrado el tabú, a partir de ahora los políticos no podrán ya dormir sueños tranquilos. El grito de la gente exigiendo un Brasil mejor les despertaría de nuevo.
A pesar de algunas acciones violentas y provocaciones de grupos de exaltados, ese despertar para exigir mejoras sigue siendo aprobado por el 88% de la población. De todo ello, sólo puede surgir un Brasil mejor.
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/08/actualidad/1378598290_585435.html Accedido en 9 sep. 2013.
El la frase “El Congreso retiró enseguida el proyecto de ley que impedía a los fiscales investigar y dejaba esa facultad sólo a la policía...” - antepenúltimo párrafo – el vocablo destacado podría ser sustituido, sin que se cambiara el sentido, por
Questão 3 97299
Unioeste 2° Dia 2014Brasil rompe un tabú
Juan Arias
El Día de la Independencia de este 2013 ha marcado un hito en Brasil, al haberse quebrado todo un tabú y haber acabado con el miedo a protestar por parte de la gente. Ese tabú empezó a resquebrajarse en junio pasado con las primeras grandes manifestaciones populares que desconcertaron al mundo político por lo inesperado. Hoy ha acabado de hacerse añicos, a pesar de que las manifestaciones no fueron tan multitudinarias por miedo a las dos violencias: la policial y la de los grupos extremistas. […]
Este sábado, fiesta de la Independencia de Brasil, un día en el que la gente, sobre todo la más sencilla, salía a aplaudir a las fuerzas militares, el tabú acabó de quebrarse. Fue otro tipo de protesta. Por primera vez, los desfiles tradicionales aparecieron sin brillo. Fueron desmitificados. Algunos fueron cancelados por miedo a las manifestaciones anunciadas en todo el país. Los que se llevaron a cabo fueron más cortos. Muchos políticos no aparecieron en las tribunas, incluso en ciudades clave como Río, donde los manifestantes consiguieron romper el cordón policial e invadir el desfile militar, desacralizándolo por primera vez.
El tabú se ha roto. Los brasileños han perdido el miedo a manifestar no sólo sus insatisfacciones sino también sus deseos de mejorar. Es un incendio que ya no se apaga. Quizás en adelante salga cada vez menos gente a la calle porque el cerco policial será cada vez más estrecho y duro, pero los brasileños han perdido el miedo.
No había gritos en la manifestación de este sábado contra el Estado, ni siquiera contra la Presidenta Dilma Rousseff. No se pedía un cambio institucional. Los manifestantes solo quieren políticos menos corruptos, con menos impunidad, más cercanos a la gente, con menos privilegios. Quieren gobernantes que sirvan al Estado antes que a su propio partido. Quieren políticos que no justifiquen la corrupción alegando que los "fines justifican los medios". Quieren mejor calidad de vida. Que Brasil sea el país que fuera y se piensa que ya es. Y lo quieren como se les ha prometido que puede ser. Quieren un país que acabe con las sombras que aún lo nublan de desigualdades sociales, con la vieja política patrimonialista. Quieren un país moderno, con servicios públicos modernos, porque hasta la presidenta ha confesado que “infelizmente son aún servicios de baja calidad”.
Ese fin del miedo a protestar ha empezado a dar sus frutos. Incluso Rousseff se ha sumado. Ella misma se ha subido a esa ola y se fue a protestar ante el presidente Obama por haber sido objeto de espionaje por parte de la NSA. Y le exigió explicaciones. A los ciudadanos les ofreció un plebiscito para opinar sobre la reforma política. Dedicó miles de millones a mejorar los transportes públicos y creó el programa Más Médicos para llevar profesionales extranjeros a los lugares donde no llegan los brasileños. Algunos podrán ver todo eso como una forma de proteger su popularidad dañada o un gesto electoralista. Pero lo cierto es que se ha movido. Y hasta ha apoyado las manifestaciones.
El Congreso retiró enseguida el proyecto de ley que impedía a los fiscales investigar y dejaba esa facultad sólo a la policía, lo que significaba la impunidad para los crímenes de corrupción de políticos y de cuello blanco. También acabó con el voto secreto y prepara una reforma política que estaba parada desde hace 20 años. Además, los 25 condenados del escándalo del mensalão están a punto de entrar en la cárcel.
Todo se ha empezado a mover como un terremoto. Y lo más importante es que, quebrado el tabú, a partir de ahora los políticos no podrán ya dormir sueños tranquilos. El grito de la gente exigiendo un Brasil mejor les despertaría de nuevo.
A pesar de algunas acciones violentas y provocaciones de grupos de exaltados, ese despertar para exigir mejoras sigue siendo aprobado por el 88% de la población. De todo ello, sólo puede surgir un Brasil mejor.
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/08/actualidad/1378598290_585435.html Accedido en 9 sep. 2013.
En el fragmento “Hoy ha acabado de hacerse añicos, a pesar de que las manifestaciones no fueron tan multitudinarias...” (primer párrafo) el vocablo destacado brinda a la oración a la que se liga una idea de
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