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Questão 20 9550527
FACISA 2022/1De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
La palabra “aún” que aparece en la línea 18 puede ser sustituída por
Questão 16 9550509
FACISA 2022/1De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
La frase del presidente argentino “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa”
I. exterioriza la fantasía de que la población argentina es exclusivamente un producto de la migración europea.
II. supuestamente le confiere a Argentina un vínculo cultural único con el viejo continente.
III. rechaza los ya firmados lazos entre europeos y argentinos.
Está(n) correcta(s) solamente:
Questão 18 9550493
FACISA 2022/2De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
La partícula “lo” en la línea 36 asume la función de
Questão 17 9550491
FACISA 2022/2De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
De acuerdo con el texto una política de inspiración eugenista promueve
Questão 16 9550486
FACISA 2022/2De barcos y racismos en América Latina

En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
Marque V para verdadero y F para falso. De acuerdo con el texto las políticas migratorias de Argentina
( ) también presentan aspectos liberales.
( ) fueron seguidas por los demás países sudamericanos.
( ) coexistieron por mucho tiempo junto a las políticas españolas.
La secuencia correcta es
Questão 4 9531164
UEG 2022/1Leia o texto para responder à questão.
El Placer de Servir
Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.
Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tú sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
llamarse así: "El que Sirve".
Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?
Disponível em: https://elixiresparaelalma.com.ar/optimismo/el-placer-de-servir.htm. Acesso em: 18 nov. 2021.
Analizando las cuestiones lingüísticas y estructurales del poema se constata que
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