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Questão 11 157483
CESGRANRIO 2012Texto I
Cambio climático, un desestabilizador de desarrollo
Daniela Salas (Especialista en Seguridad Ambiental y Cambio Climático)
La respuesta humana al cambio climático es
considerada como un proceso de aprendizaje social
que está en continua evolución y adaptación. El
Cambio Climático (CC) va más allá de las emisiones
de dióxido de carbono en la atmósfera, es un efecto
socio-económico-cultural que actualmente afecta el
enfoque en el que se dirige el desarrollo mundial.
Aquí algunos escenarios:
Seguridad alimentaria. Actualmente, la ingesta
de alimentos en el mundo posee una gran brecha
tanto en cantidad como en acceso. En los países
en vías de desarrollo las dietas no cubren todas las
necesidades de nutrientes, vitaminas y minerales,
pero, al contrario de los países desarrollados, existe
acceso a una dieta variada y abundante. Lo que deja
claro que uno de los motivos de la actual escasez de
alimentos es una mala distribución de recursos.
Los países que tienen abundancia de recursos
naturales aprovechan su potencial para desarrollar
productos industrializados en vez de alimentos, por lo
que tienen que depender del sector agrícola de otros
países.
Esta dinámica presiona a aumentar los
rendimientos producidos en los cultivos por cada
porción de tierra. Pero, conforme la población crece,
la disponibilidad de la tierra se reduce y los recursos
naturales escasean. Por otro lado, las sequías e
inundaciones afectan los cultivos, incrementando los
precios y la inseguridad alimentaria en los grupos
más vulnerables.
Desastres antropogénicos1. El medio ambiente
así como el ser humano poseen su propio sistema
interno para controlar y balancear sus actividades y
regenerarse. Sin embargo, la humanidad ha adquirido
tecnologías y hábitos que han alterado este equilibrio
natural.
El cambio climático es en gran medida
antropogénico; esto quiere decir, que el hombre ha
cambiado su exposición a los riesgos climáticos
volviéndose más vulnerable a escenarios de sequías,
eventos hidrológicos y geológicos.
La sobrepoblación y urbanización en áreas no
aptas para asentamientos humanos como costas y
laderas ha provocado que el cambio climático altere
la magnitud y frecuencia de estos eventos extremos
con deslizamientos, falseamientos de suelos,
escorrentías, entre otros fenómenos que ponen
en peligro el hábitat humano y la vida de personas
cuyas viviendas son de débil infraestructura y que
generalmente habitan en zonas que carecen de una
correcta gestión de planificación.
Son muchas las personas que todavía tienen la
noción de que los recursos son inagotables; no existe
una total conciencia de saber cuál es la procedencia
de los productos y servicios que consumimos.
Simplemente, vamos al supermercado, compramos
lo que necesitamos y listo. Nadie observa la cadena
de extracción, producción, distribución y degradación.
De aquí que la situación en la que vivimos hoy
en día con respecto a la distribución y consumo de
los recursos naturales, se esté tornando insostenible.
Aun así, continuamos produciendo y utilizando bienes
altamente contaminantes que seguramente no los
dejaremos de usar ya que representan comodidades
en nuestra vida para vivir bien.
El sistema de pensamiento de la sociedad se
ha visto influido por el consumismo y se ha tratado
a la naturaleza como si esta estuviera separada
de nosotros. Sin embargo, hoy en día vivimos en
sociedades más vulnerables a los efectos de los
eventos antropogénicos y naturales que nos han
hecho concientizar sobre las medidas de mitigación y
adaptación, no solo para garantizarnos un desarrollo
sostenible, sino también para conservar nuestros
recursos naturales.
El término antropogénico se refi ere a los efectos, procesos o materiales que son resultado de actividades humanas a diferencia de los que tienen causas naturales.
Disponible en: <http://www.prensaescrita.com/adiario. php?codigo=AME&pagina=http://www.nacion.com>. Accedido el 02 dec 2011. Adaptado.
Tomando como base la tipología textual, se puede aseverar que el Texto I es predominantemente
Questão 19 153064
FMP 2012Texto

Disponible en: http://www.ruandi.org.uy/materiales/afi che_lactancia materna_exclusiva.jpg Accedido el 28 ago 2011.
En el Texto II, el fragmento “Si me das otras cosas” expresa la noción de:
Questão 18 153062
FMP 2012
El Texto II promociona específicamente
Questão 16 153060
FMP 2012Texto I
ENTREVISTA AL PEDIATRA CARLOS GONZÁLEZ,
EXPERTO EN LACTANCIA
‘La edad normal del destete debe estar entre los dos años y medio y los siete’
Yaiza Perera
MADRID - Ser padre no es fácil, pero es, sin
duda, una de las aventuras más gratificantes que te
regala la vida. Por esa razón quizás, son tantos los
que emprenden ese camino. Y la mayoría lo hace
a ciegas porque el bebé, ya se sabe, no viene con
manual. ¿Pero... hace falta? Carlos González, autor
de ‘Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor’,
asegura que no. Simplemente hay que dejarse guiar
por el instinto, el respeto y el amor.
Con humor e ironía, este pediatra zaragozano ha
ayudado a desdramatizar las situaciones que pueden
resultar más complicadas durante la crianza (sueño,
comida, la educación...añadan ustedes a la lista),
pero, por encima de todo, ha tratado de combatir la
cultura del biberón que comenzó a imponerse hace
tres décadas contra la propia naturaleza humana. Es
fundador de la Asociación Pro Lactancia Materna de
Cataluña, donde ha desarrollado su vida profesional,
imparte cursos a profesionales sanitarios, es miembro
del Consejo de Asesores de Salud de La Leche
League International y autor de numerosos artículos
sobre la lactancia.
La leche materna es para él, como tituló un libro
en 2006, ‘un regalo para toda la vida’...y sin fecha
de caducidad. Enemigo de las etiquetas, Carlos
González rehuye del término ‘lactancia prolongada’.
“No me gusta esa palabra porque da la sensación
de que las madres se han pasado. Depende de lo
que considere cada uno normal. Actualmente, más
de un año o más de seis meses es prolongado,
pero estudios antropológicos apuntan a que la edad
normal del destete en el ser humano debe de estar
entre los dos años y medio y los siete”.
“Hace 25 años —recuerda— lo normal era dar
el pecho tres semanas y llegar a los tres meses
era una heroicidad”. La realidad social entraba en
contradicción con la científica, la que le mostraban
los libros a ese entonces recién licenciado por la
Universidad Autónoma de Barcelona. “Si la lactancia
era magnífica, ¿por qué nadie lo hacía?”, se
preguntaba. Era la profunda huella que había dejado
el “cambio sociológico que se había producido a
principios del siglo XX, con la incorporación de la
mujer al mundo laboral, por la fe en el progreso que
hacía creer que la leche artificial era mejor que la de
la madre y por la publicidad”.
Su grata experiencia personal con la lactancia, el
hecho de que su esposa le diera el pecho a sus tres
hijos —hoy en día ya universitarios— le convenció aún
más de la necesidad de “promocionar” esta práctica,
de ayudar a madres y profesionales sanitarios a
recordar lo que ya está escrito en los genes de los
mamíferos. Comenzó su tarea con la confianza de
que “se produciría un aumento gradual y general”
en la lactancia materna, pero no ocurrió así: “un
importante porcentaje de madres no logra pasar
de unas semanas y una pequeña cantidad pasa de
los dos años”.
“Durante muchos años hubo una fuerte publicidad
de que la leche de la madre era mala y la gente se
convenció —explica este catalán de adopción. Y es
un mito que se ha extendido mucho. “Las madres se
dejan convencer de que sus hijos se pueden morir
de hambre y encima ven en la etiqueta de la leche
artificial que es parecida a la leche materna”. El
resultado de esta combinación suele ser el destete
temprano.
Actualmente, “se ha roto la cadena de
transmisión de la información porque ahora las
madres se encuentran que sus madres no dieron el
pecho porque no pudieron o no quisieron. Pensaban
que era retrógrado y no quieren que sus hijas caigan
en eso. La madre que lacta no encuentra apoyo”. De
ahí, asegura, la importancia de la adecuada formación
de los médicos y la existencia de grupos como La
Liga de la Leche, que ofrecen ayuda práctica a las
madres para que puedan dar el pecho. “El cambio
se produce por la difusión de conocimientos y de
experiencias”. Y ese cambio, se felicita, comienza a
vislumbrarse: hoy en día se está “volviendo a lo que
hacían nuestras bisabuelas”.
Pero este camino aún no resulta fácil de
emprender. “Sin duda, el mayor problema al que
se enfrentan las madres que desean prolongar la
lactancia es la presión social. Si salieran todas del
armario nos daríamos cuenta de que son muchísimas.
Hay que respetarlas”, reclama Carlos González.
Y esta consideración hacia la mujer, pero también
hacia los hijos parece ser la máxima que guía a este
pediatra. Y desde esa capacidad para ponerse en
la piel del otro, quizás el secreto que esconden las
páginas de sus libros, deja en el aire una reflexión:
“nuestra sociedad nunca lo admite, pero el destete es
siempre una pérdida para la madre”.
Disponible en: <http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/01/mujer/ 1249085191.html>. Accedido el 28 ago 2011. Adaptado.
En qué fragmento del Texto I se sugiere que hay más mujeres que prolongan la lactancia de lo que se suele creer:
Questão 14 153057
FMP 2012Texto I
ENTREVISTA AL PEDIATRA CARLOS GONZÁLEZ,
EXPERTO EN LACTANCIA
‘La edad normal del destete debe estar entre los dos años y medio y los siete’
Yaiza Perera
MADRID - Ser padre no es fácil, pero es, sin
duda, una de las aventuras más gratificantes que te
regala la vida. Por esa razón quizás, son tantos los
que emprenden ese camino. Y la mayoría lo hace
a ciegas porque el bebé, ya se sabe, no viene con
manual. ¿Pero... hace falta? Carlos González, autor
de ‘Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor’,
asegura que no. Simplemente hay que dejarse guiar
por el instinto, el respeto y el amor.
Con humor e ironía, este pediatra zaragozano ha
ayudado a desdramatizar las situaciones que pueden
resultar más complicadas durante la crianza (sueño,
comida, la educación...añadan ustedes a la lista),
pero, por encima de todo, ha tratado de combatir la
cultura del biberón que comenzó a imponerse hace
tres décadas contra la propia naturaleza humana. Es
fundador de la Asociación Pro Lactancia Materna de
Cataluña, donde ha desarrollado su vida profesional,
imparte cursos a profesionales sanitarios, es miembro
del Consejo de Asesores de Salud de La Leche
League International y autor de numerosos artículos
sobre la lactancia.
La leche materna es para él, como tituló un libro
en 2006, ‘un regalo para toda la vida’...y sin fecha
de caducidad. Enemigo de las etiquetas, Carlos
González rehuye del término ‘lactancia prolongada’.
“No me gusta esa palabra porque da la sensación
de que las madres se han pasado. Depende de lo
que considere cada uno normal. Actualmente, más
de un año o más de seis meses es prolongado,
pero estudios antropológicos apuntan a que la edad
normal del destete en el ser humano debe de estar
entre los dos años y medio y los siete”.
“Hace 25 años —recuerda— lo normal era dar
el pecho tres semanas y llegar a los tres meses
era una heroicidad”. La realidad social entraba en
contradicción con la científica, la que le mostraban
los libros a ese entonces recién licenciado por la
Universidad Autónoma de Barcelona. “Si la lactancia
era magnífica, ¿por qué nadie lo hacía?”, se
preguntaba. Era la profunda huella que había dejado
el “cambio sociológico que se había producido a
principios del siglo XX, con la incorporación de la
mujer al mundo laboral, por la fe en el progreso que
hacía creer que la leche artificial era mejor que la de
la madre y por la publicidad”.
Su grata experiencia personal con la lactancia, el
hecho de que su esposa le diera el pecho a sus tres
hijos —hoy en día ya universitarios— le convenció aún
más de la necesidad de “promocionar” esta práctica,
de ayudar a madres y profesionales sanitarios a
recordar lo que ya está escrito en los genes de los
mamíferos. Comenzó su tarea con la confianza de
que “se produciría un aumento gradual y general”
en la lactancia materna, pero no ocurrió así: “un
importante porcentaje de madres no logra pasar
de unas semanas y una pequeña cantidad pasa de
los dos años”.
“Durante muchos años hubo una fuerte publicidad
de que la leche de la madre era mala y la gente se
convenció —explica este catalán de adopción. Y es
un mito que se ha extendido mucho. “Las madres se
dejan convencer de que sus hijos se pueden morir
de hambre y encima ven en la etiqueta de la leche
artificial que es parecida a la leche materna”. El
resultado de esta combinación suele ser el destete
temprano.
Actualmente, “se ha roto la cadena de
transmisión de la información porque ahora las
madres se encuentran que sus madres no dieron el
pecho porque no pudieron o no quisieron. Pensaban
que era retrógrado y no quieren que sus hijas caigan
en eso. La madre que lacta no encuentra apoyo”. De
ahí, asegura, la importancia de la adecuada formación
de los médicos y la existencia de grupos como La
Liga de la Leche, que ofrecen ayuda práctica a las
madres para que puedan dar el pecho. “El cambio
se produce por la difusión de conocimientos y de
experiencias”. Y ese cambio, se felicita, comienza a
vislumbrarse: hoy en día se está “volviendo a lo que
hacían nuestras bisabuelas”.
Pero este camino aún no resulta fácil de
emprender. “Sin duda, el mayor problema al que
se enfrentan las madres que desean prolongar la
lactancia es la presión social. Si salieran todas del
armario nos daríamos cuenta de que son muchísimas.
Hay que respetarlas”, reclama Carlos González.
Y esta consideración hacia la mujer, pero también
hacia los hijos parece ser la máxima que guía a este
pediatra. Y desde esa capacidad para ponerse en
la piel del otro, quizás el secreto que esconden las
páginas de sus libros, deja en el aire una reflexión:
“nuestra sociedad nunca lo admite, pero el destete es
siempre una pérdida para la madre”.
Disponible en: <http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/01/mujer/ 1249085191.html>. Accedido el 28 ago 2011. Adaptado.
El libro de Carlos González, según el Texto I, se llama “Un regalo para toda la vida” porque
Questão 12 153054
FMP 2012Texto I
ENTREVISTA AL PEDIATRA CARLOS GONZÁLEZ,
EXPERTO EN LACTANCIA
‘La edad normal del destete debe estar entre los dos años y medio y los siete’
Yaiza Perera
MADRID - Ser padre no es fácil, pero es, sin
duda, una de las aventuras más gratificantes que te
regala la vida. Por esa razón quizás, son tantos los
que emprenden ese camino. Y la mayoría lo hace
a ciegas porque el bebé, ya se sabe, no viene con
manual. ¿Pero... hace falta? Carlos González, autor
de ‘Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor’,
asegura que no. Simplemente hay que dejarse guiar
por el instinto, el respeto y el amor.
Con humor e ironía, este pediatra zaragozano ha
ayudado a desdramatizar las situaciones que pueden
resultar más complicadas durante la crianza (sueño,
comida, la educación...añadan ustedes a la lista),
pero, por encima de todo, ha tratado de combatir la
cultura del biberón que comenzó a imponerse hace
tres décadas contra la propia naturaleza humana. Es
fundador de la Asociación Pro Lactancia Materna de
Cataluña, donde ha desarrollado su vida profesional,
imparte cursos a profesionales sanitarios, es miembro
del Consejo de Asesores de Salud de La Leche
League International y autor de numerosos artículos
sobre la lactancia.
La leche materna es para él, como tituló un libro
en 2006, ‘un regalo para toda la vida’...y sin fecha
de caducidad. Enemigo de las etiquetas, Carlos
González rehuye del término ‘lactancia prolongada’.
“No me gusta esa palabra porque da la sensación
de que las madres se han pasado. Depende de lo
que considere cada uno normal. Actualmente, más
de un año o más de seis meses es prolongado,
pero estudios antropológicos apuntan a que la edad
normal del destete en el ser humano debe de estar
entre los dos años y medio y los siete”.
“Hace 25 años —recuerda— lo normal era dar
el pecho tres semanas y llegar a los tres meses
era una heroicidad”. La realidad social entraba en
contradicción con la científica, la que le mostraban
los libros a ese entonces recién licenciado por la
Universidad Autónoma de Barcelona. “Si la lactancia
era magnífica, ¿por qué nadie lo hacía?”, se
preguntaba. Era la profunda huella que había dejado
el “cambio sociológico que se había producido a
principios del siglo XX, con la incorporación de la
mujer al mundo laboral, por la fe en el progreso que
hacía creer que la leche artificial era mejor que la de
la madre y por la publicidad”.
Su grata experiencia personal con la lactancia, el
hecho de que su esposa le diera el pecho a sus tres
hijos —hoy en día ya universitarios— le convenció aún
más de la necesidad de “promocionar” esta práctica,
de ayudar a madres y profesionales sanitarios a
recordar lo que ya está escrito en los genes de los
mamíferos. Comenzó su tarea con la confianza de
que “se produciría un aumento gradual y general”
en la lactancia materna, pero no ocurrió así: “un
importante porcentaje de madres no logra pasar
de unas semanas y una pequeña cantidad pasa de
los dos años”.
“Durante muchos años hubo una fuerte publicidad
de que la leche de la madre era mala y la gente se
convenció —explica este catalán de adopción. Y es
un mito que se ha extendido mucho. “Las madres se
dejan convencer de que sus hijos se pueden morir
de hambre y encima ven en la etiqueta de la leche
artificial que es parecida a la leche materna”. El
resultado de esta combinación suele ser el destete
temprano.
Actualmente, “se ha roto la cadena de
transmisión de la información porque ahora las
madres se encuentran que sus madres no dieron el
pecho porque no pudieron o no quisieron. Pensaban
que era retrógrado y no quieren que sus hijas caigan
en eso. La madre que lacta no encuentra apoyo”. De
ahí, asegura, la importancia de la adecuada formación
de los médicos y la existencia de grupos como La
Liga de la Leche, que ofrecen ayuda práctica a las
madres para que puedan dar el pecho. “El cambio
se produce por la difusión de conocimientos y de
experiencias”. Y ese cambio, se felicita, comienza a
vislumbrarse: hoy en día se está “volviendo a lo que
hacían nuestras bisabuelas”.
Pero este camino aún no resulta fácil de
emprender. “Sin duda, el mayor problema al que
se enfrentan las madres que desean prolongar la
lactancia es la presión social. Si salieran todas del
armario nos daríamos cuenta de que son muchísimas.
Hay que respetarlas”, reclama Carlos González.
Y esta consideración hacia la mujer, pero también
hacia los hijos parece ser la máxima que guía a este
pediatra. Y desde esa capacidad para ponerse en
la piel del otro, quizás el secreto que esconden las
páginas de sus libros, deja en el aire una reflexión:
“nuestra sociedad nunca lo admite, pero el destete es
siempre una pérdida para la madre”.
Disponible en: <http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/01/mujer/ 1249085191.html>. Accedido el 28 ago 2011. Adaptado.
De acuerdo con el Texto I, Carlos González, en su actuación profesional, tiene como principal objetivo:
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